Por Eduardo Ibarra Aguirre
Frente al anuncio de Donald John Trump, formulado en la Conferencia Política de Acción Conservadora, elemento contextual que no puede obviarse porque allí es obligado mostrarse duro, intransigente: “No estoy contento con México ni con Canadá”, Claudia Sheinbaum dedicó su discurso del Día de la Bandera, organizado por la Secretaría de la Defensa Nacional en el Campo Marte, para desplegar la posición principista de su gobierno en materia de soberanía nacional. Esto no implica indisposición a negociar en términos pragmáticos con la Casa Blanca, pero teniendo como límite la autodeterminación mexicana. Ella lo explico así en la parte medular de su discurso:
“Ya no es como antes, que los gobiernos se arrodillaban ante autoridades extranjeras, o que miraban fuera como ejemplos a seguir; ahora, no. Desde que llegó la transformación al gobierno es claro que reivindicamos: ¡A México se le respeta, que no somos colonia ni protectorado de ningún país! Porque, además, somos uno solo: gobierno, fuerzas armadas y pueblo”.
Y al explicar los propósitos de la reforma a los artículos 19 y 40 constitucionales que envió el jueves 20 al Congreso, subrayó que es “para recordar al mundo entero que somos un país libre, independiente y soberano, y que su pueblo no permite la violación de su soberanía”.
Explicación que “Establece que el pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier otro acto, desde el extranjero, que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la nación, tales como: golpes de Estado, injerencias en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea por tierra, agua, mar o espacio aéreo”. Más todavía, “Tampoco consentirá intervención en investigación y persecución alguna sin la autorización y colaboración expresa del Estado mexicano en el marco de las leyes aplicables”.
Respuesta directa a su contraparte, aunque sea muy desigual pero no invencible como lo demostraron muchos pueblos y gobiernos a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, pero columnistas como Julio Hernández prefieren refugiarse en un presunto “realismo” que los lleva a asegurar que “Trump estira la liga cuanto puede y, en el caso de México, ha ido ganando a lo largo de esta pausa de 30 días que en principio fue festejada como un triunfo de la cabeza fría de la presidenta de la República pero que, al paso del breve tiempo convenido, ha significado constantes concesiones al vecino, en aras de evitar conflictos mayores.” Está muy bien ser crítico, pero en política los reduccionismos no ayudan y menos olvidar que hace un octenio México vio esa película.
El hecho es que dentro de seis días vence la “pausa” para la imposición arancelaria a México y Canadá, pero tampoco es para omitirse que más de 40 Estados europeos, asiáticos y americanos anunciaron que están listos para corresponder en los mismos términos al magnate que confunde al gobierno y el Estado gringos con un corporativo trasnacional, rodeado como está por los dueños del imperio en subrayado retroceso. Indicativa es la amenaza de imponer aranceles a Rusia si no firma un acuerdo de paz para Ucrania y fue risible que el Kremlin no se molestó en contestar por la sencilla razón de que es el principal beneficiario.
En plena cuenta regresiva para que concluya la “pausa” de un mes (4-III), Sheinbaum Pardo confía en que se alcance un acuerdo a más tardar el viernes dentro de las mesas de negociación que encabeza Marcelo Ebrard. Y de ser necesario, buscará una nueva llamada con el presidente de USA.
Acuse de recibo
Sobre hospitales Ángeles de los Olegario Vázquez: “750 pesos de estacionamiento por pasar la noche con mi padre convaleciente. Y ya ni hablemos de la cobija en mil pesos. ¡Son unos abusivos @hospitalangeles! Y también ustedes @Profeco por permitir el abuso ante la necesidad y emergencia. El infierno les espera. Alan Zuko @AlanZNavarro”… “Gracias. Por la mención del libro en tu columna. Fuerte abrazo”, dice José Sobrevilla, autor de Los que preguntan al presidente y que está a la venta en librerías Gandhi, con lo que respondo a la pregunta de Teresa Gil… Benito Collantes Martínez informa en Tribuna Comunista sobre el fallecimiento del querido colaborador de Forum en Línea y docente Sergio Gómez Montero, militante comunista con y sin partido, avecindado en Ensenada, Baja California… Benito aprovecha el viaje para insistir en que la dirigencia del Partido Comunista Mexicano “aumentaba su confianza en la promesa del gobierno sobre una apertura democrática” y que “en (a) cambio, se otorgaría al PCM su registro legal para contender en las elecciones, siempre y cuando se ajustara al juego político del régimen priista”. No da un solo argumento… Recuerdo que me solicitó apoyo periodístico porque los comunistas o ex que laboraban en el Programa Nacional de Solidaridad, de Carlos Salinas, eran muy criticados por su origen. https://drive.google.com/file/d/1DM0zyPk_cmJI7ozoJrZUK21f7kxswqUx/view?usp=sharing
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