Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático de comercio exterior)
Ellos se ríen de mi porque soy diferente
Yo me río de ellos porque todos son igualitos
Anónimo
En reciente análisis que realicé sobre el comercio exterior de México con Asía, hablé de la desordenada y tóxica apertura comercial realizada por nuestro país a partir del año 1994, misma que comprendió la firma compulsiva de Tratados de Libre Comercio con 52 países adicionales a los dos del TLCAN, así como un proceso de desgravación unilateral que, en el caso de Asia, había generado un déficit enorme con 41 de los 52 países de ese Continente, mismo que en el periodo 1993/2024 totalizó -2,554,376 millones US y que, también se había logrado un superávit de sólo 8,013 millones US con un total de 11 países, por lo que el déficit total con ese Continente alcanzó la cifra de -2,546,364 millones US.
México. Desastre total con Asia y el TLCAN
Desgraciadamente, no es necesario ir tan lejos para encontrarnos con situaciones tan desagradables pues, en el mismo escrito hice referencia a las declaraciones del Embajador brasileño designado, al que llegando a México se le inquirió si entre sus prioridades estaba la firma de un TLC con nuestro país.
Su respuesta fue láconica y lapidaria pues señaló ¿para qué? si los mexicanos se abren solitos.
Desgraciadamente, esta frase refleja grandemente lo que ha sido la tónica de nuestra política y estrategia de comercio exterior en los 31 años más recientes, basada en una apertura comercial indiscriminada en la que se han firmado Tratados de Libre Comercio con un total de 52 países adicionales a los del TLCAN, además de que se ha implementado una ilógica y unilateral desgravación arancelaria que mucho ha dañado a la economía mexicana pues, estos instrumentos no han sido acompañados de políticas públicas de ajuste que permitan crear un marco sistémico en el que la industria mexicana pueda trabajar en condiciones de competitividad.
En esencia, la adopción de un liberalismo dogmático ha provocado una competencia desleal para la industria mexicana que tiene que competir con productos provenientes de países en los que, el marco sistémico, permite producir con costos más reducidos y generando bienes más competitivos. Es decir, en México, esta situación se complica porque no ha habido una estrategia integral que incluya competitividad, fomento industrial, comercio exterior, promoción de la exportación y de la inversión extranjera directa, con programas, proyectos y políticas publicas realistas.

Nuestra relacion con Brasil es una muestra clara de esta situacion pues, en el periodo 1993/2024, las exportaciones mexicanas a ese país pasaron de 293 a 4,982 millones, es decir, tuvo un crecimiento de 1,600%, equivalente a 4,689 millones US, con un total acumulado de 81,498 millones US, cifras que parecen impresionantes, sin embargo, en 2024 sólo representaron el 0.81% de nuestras ventas totales.
Por el lado de las importaciones, en 1993, el valor fue de 1,201 millones US y de 11,741 millones US en 2024, lo que representó un crecimiento de 878%, y un valor de 10,540 millones US, con un total acumulado de 147,914 millones US, cifra verdaderamente impresionante que representó el 1.88% de la importación total. En el mismo periodo pasamos de un déficit de -908 a -6,759 milones US, con un acumulado total de -66,416 millones US.

En 2023, de los 10 principales productos de exportación mexicana a Brasil, 2 corresponden a fracciones arancelarias de vehículos; otras 5 a productos de la industria automotríz; dos a la industria eléctrica y electrónica; 1 a mercancías, partes y accesorios para la industria aeronáutica; otra a medicamentos y 1 a desperdicios y desechos de aluminio,.
Así la industria automotriz, en 2023 representó el 24.46% de la exportación total; en tanto que la industria eléctrica y electrónica 3.17%; medicamentos 2.30%; desperdicios y desechos de aluminio 2.21%; y mercancías, insumos y partes para la industria aeronáutica 1.69%.

En las importaciones procedentes de Brasil figuran, en primer lugar, los productos intermedios de hierro o acero con 22.44%; seguidos por 4 fracciones correspondientes a vehículos con el 12.62%; maíz con 3.68%; carne y despojos comestibles de aves 2.84%; metales comunes y sus manufacturas 2.29%; minerales de hierro y sus concentrados 2.24%; y madera distinta a coníferas con 2.03%.

Comentarios
Las cifras estadísticas del intercambio comercial México-Brasil nos presentan un desbalance total en el que nuestro país sale enormemente desfavorecido pues, solo en 6 de los 32 años más recientes se presenta un superávit, por lo que en el periodo total se registra un déficit acumulado de -66,416 Millones US para nuestro país.
Este panorama se ensombrece aún más al analizar la estructura de nuestra exportación a Brasil pues, prácticamente, 8 de los principales productos tienen alto valor de contenido extranjero, especialmente los relativos a la industria automotriz y aeronáutica, así como la industria eléctrica y electrónica; y sólo en dos presenta sustancial valor de contenido nacional como es el caso de los medicamentos y los desperdicios y desechos de aluminio.
En el caso de la industria automotriz, la situacion es verdaderamente delicada pues, de un 35% de valor de contenido nacional que tenía la exportación de este sector en 1994, la más reciente información generada por BANCOMEXT señala que en 2019, el VCN era de 26%; en la electridad e iluminación 28% y, aunque seguramente se equivocaron, en equipo de comunicación, audio y vídeo indicaron 0.7%, cuando al parecer debíó señalarse 7.0% y eso también nos dá una idea del deficiente manejo de las cifras del comercio exterior ya que es bien sabido que México, es el principal proveedor de televisores de pantalla plana a EEUU, sin embargo, el VCN en este producto no rebasa el 10%.

Problema tradicional para México ha sido el valor de contenido nacional (VCN) pues, si en el año 1994 el VCN en la exportación total tenía un promedio de 58.8%, actualmente es de aproximadamente 38% y, aunque en el TLCAN se hizo mención especifica al objetivo de establecer un área de Libre Comercio en América del Norte, mediante la integración comercial y productiva, así como mayor generación de valor agregado y empleos, ambos elementos no se han logrado por parte de México, hasta la fecha .
En el TLCAN, también se atendió de manera especial a la industria maquiladora pues, a través del TLCAN se estableció la exención de arancel para el valor agregado en material originario del TLCAN, que fuera reexportado a Canadá y EEUU.
Desgraciadamente, aunque había un decreto reglamentario de la industria maquiladora que se supone serviría de base para impulsar este elemento y la industrialización de Mexico, la realidad nos dice que ese instrumento sólo sirvió para “administrarla”, pero no hubo estrategia alguna para impulsarla con programas que permitieran añadir valor mediante proyectos y políticas públicas realistas.
En el colmo de lo ilógico, en el diferendo que se presentó entre EEUU, Canadá y México en relación con las reglas de origen del principal sector de exportación mexicana, el automotriz, a través del grupo de altísimos funcionarios mexicanos negociadores … México se opuso a reducir su dependencia en insumos no originarios de la región para poder cumplir con mayores proporciones del VCR, y peor es que tampocose crearon programas con el fin de propiciar la producción de elementos adicionales para esta industria en nuestro territorio y así incrementar el VCN y el VCR.
Sin duda, un elemento que propició que EEUU, durante la negociación del TLCAN nos considerara un socio estratégico, pero que ahora nos ve como un patio trasero a través del cual se introducen productos asiáticos a su mercado, situación que también ha señalado Canadá.
En el contexto histórico, el problema básico y de fondo se deriva de la famosa frase del Doctor Jaime Serra Puche, paradójicamente Secretario de Comercio y Fomento Industrial, … de la mejor política industrial es la que no existe, pronunciada en febrero de 1989 cuando, ante 32 Consejeros Comerciales del IMCE en el extranjero, presentó el programa de trabajo que había diseñado para el periodo 1989-1994, sin embargo, al regreso del Presidente Carlos Salinas de Gortari de su participación en el Foro Económico de Davos, en enero de 1990, el Lic. Salinas enmendó esa errónea página a través de su Programa de Modernización de la Industria y Comercio Exterior publicado al final de ese año, mismo que a través de elementos de desregulacion y políticas públicas de largo plazo, temporalmente nos convirtieron en un país muy competitivo.
TLC’s, la mata que sigue dando pobres resultados Febrero 18 2025
Desgraciadamente, a partir de 1994, los altísimos funcionarios “operadores e instrumentadores” del TLCAN continuaron con la firma compulsiva de TLC’s, sin pensar en la creación de una Plataforma Exportadora pues, pareciera que para ellos era suficiente la firma del Tratado con Canadá y EEUU e, “inteligentemente”, también con otros 52 países que, junto con su ilógica y unilateral desgravación arancelaria, generaron el problema que actualmente estamos padeciend y que claramente han señalado en Canadá y EEUU en relación con las importaciones de productos de Asia que se introducen a través de nuestro país.
México y el TLCAN. Enorme improvisación, simulación y frivolidad. Memoria Política de México INEP
Apuntes finales
El enorme deterioro que ha sufrido el comercio exterior de México en los 31 años más recientes, se manifiesta claramente a través de la decreciente generación de riqueza en nuestro territorio, así como en la caída como potencia económica mundial.
Desgraciadamente, la carencia de una estrategia integral, con programas, proyectos y políticas publicas realistas ha sido la base de este enorme fracaso en que ha prevalecido una enorme simulación y mayor improvisación.
Hoy que las circunstancias han introducido mayores obstáculos e incretidumbre por la reciente toma de posesión del Presidente Donald Trump, la respuesta del Gobierno Mexicano debe ser enormemente inteligente y práctica, dejando a un lado la adopción de modelos, teorías y dogmas que mucho han dañado a nuestro país y al bienestar de sus habitantes.

