Opinión

El futuro de las relaciones comerciales y financieras de México y China/Vidal Ibarra Puig/David Daniel Jaime C.

Claudia-Xi

Por Vidal Ibarra Puig y David Daniel Jaime C.[1]

Hace algún tiempo publicamos un artículo con este nombre en el libro “Asia-Pacífico: poder y prosperidad en la era de la desglobalización” (Tzili E., León J.L. y Pérez gavilán G. Coordinadores, Ed. UAM Xochimilco). Aunque fue escrito en la época de la primera presidencia de Trump, las bases que sirvieron para escribirlo no han cambiado; antes bien, la incertidumbre generada por las recientes acciones de Trump en este su segundo mandato, plantean serias dudas acerca de la manera en que se están haciendo negocios con los estadounidenses, ante la falta de coherencia y seriedad en sus tratos comerciales, como es el caso de la presente administración. Al mismo tiempo, esto obliga a replantear las actuales estrategias del comercio exterior mexicano, así como el futuro de las relaciones comerciales y financieras entre México y China.

A continuación exponemos los párrafos finales de nuestro texto, debiendo mencionar que en el artículo se hace un análisis detallado de la estructura del comercio México-China, así como de la evolución del sistema financiero chino, en particular su internacionalización, y de cómo puede ser aprovechado por nuestro país, sobre todo ahora que el gobierno mexicano no dispone de tantos recursos para impulsar el desarrollo como antaño.

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El gran ganador en el comercio bilateral México-China, a raíz de la entrada de este país a la OMC, ha sido el gigante asiático. Sin ser conformistas, este fenómeno no es exclusivo de México: el déficit comercial de EEUU con China ha aumentado a pesar de las medidas proteccionistas y las amenazas de guerra comercial de Trump.

En este contexto y dada la apertura de la economía mexicana, la solución al déficit comercial de México con China se encuentra en el aumento de las exportaciones mexicanas, pero ¿qué sectores?

China importa de todo. Comenzando por el sector agropecuario, el país asiático es gran importador de Habas de soja (incluso rotas), extracto de Malta, carne de cerdo (fresco, refrigerado, congelado), aceite de Palma y sus fracciones y despojos comestibles de bovinos. Todos estos productos pueden ser producidos y exportados por México.

En este contexto, una idea adicional sería que los inversionistas chinos se interesen por financiar con capital de trabajo a agricultores mexicanos, en coinversiones con agricultores mexicanos o a través de líneas de crédito otorgadas a la banca de desarrollo agropecuaria mexicana por parte de sus similares de China, para producir bienes que tengan como destino la misma China.

En lo que se refiere a manufacturas, las principales importaciones de China son Circuitos electrónicos integrados, Aceites de petróleo (crudos), Oro, Minerales de hierro y sus concentrados, y Automóviles para transporte de personas. Aquí deben de desarrollarse cadenas de valor globales negociadas, pero al mismo tiempo se deben aprovechar las ya establecidas en México en el sector automotriz. Estas cadenas de valor pueden tener como objetivo final de producción el mercado chino, los EEUU e incluso América Latina. Coinversiones chinas en México con inversionistas nacionales es una opción, para atacar el mercado latinoamericano.

Las relaciones financieras

En lo que toca a las futuras relaciones financieras, se deben aprovechar la experiencia y los recursos financieros que tiene China para incrementar la creación de infraestructura en México, desde carreteras hasta ferrocarriles de última generación, además de puertos. Igualmente, se deben de crear cadenas de valor para continuar con las inversiones en Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros tipos de equipos de tecnología avanzada; componentes y accesorios electrónicos, así como de la Fabricación de computadoras y equipo periférico. Todas estas propuestas deben realizarse bajo el esquema de coinversiones, ya sea con el sector público o privado, en un esquema de ganar-ganar: negocios chinos y mexicanos con transferencia de tecnología hacia México.

Insistimos en sectores en los cuales México debe aprovechar los conocimientos chinos, como  lo son sobre todo en lo referente a la creación de infraestructura, tales como muelles y ferrocarriles, pasando por la fabricación de barcos y otros tipos de transporte. La infraestructura es fundamental para el desarrollo de un país e incrementa sustancialmente su competitividad, y eso lo saben los chinos.

De manera general, se puede decir que China es cada vez un socio más importante para México, cobrando importancia así mismo en la región latinoamericana y, quizás valga la pena decirlo, peleando la hegemonía norteamericana. La interacción que se ha llevado a cabo en el presente siglo ha sido creciente y se ha manifestado en distintas esferas, desde la penetración comercial hasta la inversión en infraestructura y participación en el sector financiero, lo que lo convierte en un actor geopolítico de peso.

México debe aprovechar la magnitud del mercado chino y la oportunidad de la creación de cadenas de valor globales, a través de coinversiones en sectores que interesen a ambos países, como es el caso del sector agrícola y del sector automotriz, aprovechando el financiamiento de los bancos chinos.


[1] Profesores del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco.