Por Dr. Edgar Rubén Mendieta Condado1, Dra. Elizabeth del Carmen Ruelas Cinco1 y Dr. Jorge Luis de la Rosa Arana2
La empresa estadounidense de biotecnología e ingeniería genética, Colossal Bioscience, hace unos días generó amplias expectativas entre la opinión pública al revelar uno de los adelantos tecnológicos más importantes de los últimos años: la des-extinción de una especie animal. Con avanzadas técnicas de biología molecular y celular, lograron secuenciar las características diacríticas del “lobo terrible” Aenocyon dirus, transferirlas al embrión de un “lobo gris moderno” Canis lupus, y con ello recuperar una especie extinta hace más de 15 mil años.
Los videos difundidos llegan a mostrar una empresa sólida con amplia infraestructura y algunos fragmentos del proceso, donde el producto final son tres pequeños lobos de color blanco. Ha sido tal el revuelto en redes sociales y noticieros, que incluso magnates como Elon Musk se han entusiasmado con la idea del proceso de des-extinción, ya que Colosal Bioscience hace sólo unos meses dio a conocer que entre sus metas se encuentra el traer de vuelta a la tierra al mamut lanudo y otras cuantas especies prehistóricas, incluyendo al lobo de Tasmania (Thylacinus cynocephalus) y el pájaro dodo (Raphus cucullatus); estas útimas dos especies extintas por interacción con el desarrollo económico del ser humano.
Colossal Bioscience, como primer paso para des-extinción del mamut lanudo mostró videos e imágenes de un ratón lanudo, cuyo pelaje tiene características de crecimiento parecidas al mamut. Esta empresa privada, con sede en Dallas, Texas (la compañía se cotiza con un valor que supera los 10 000 millones de dólares), afirma que el ratón lanudo representa un paso importante hacia su objetivo de modificar genéticamente los elefantes asiáticos —el pariente vivo más cercano del mamut— para incorporar rasgos clave de los mamuts. Sin embargo, la ciencia rara vez suele tener un avance tan rápido pues, en general, aunque tenemos grandes avances en estos campos, la programación celular, la inserción y la edición de genes son fenómenos que aún tienen grandes piezas que se desconocen.
Errores y mala conducta científica ha ocurrido a lo largo de la historia y, sólo por mencionar algunos, los grandes fraudes en la ciencia han aparecido en diversas formas; el primero conocido, fue tan sencillo como pintar con tinta un injerto de piel entre dos cepas de ratón distintas, donde se descubrió el fraude al lavar la tinta. Posteriormente hubo casos más elaborados desde la manipulación e invención de datos, como es el caso en que un estudio que concluyó que el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos podría reducir el riesgo de cáncer bucal, siendo que la cuarta parte de los participantes descritos eran el mismo paciente, ya que tenían la misma fecha de cumpleaños. Otro caso nombrado fue el de Hwang Woo-Suk en 2005, quien publicó datos falsos sobre el establecimiento líneas celulares germinales a partir de células diferenciadas. Esto nos dice que hay tendencias peligrosas en los esfuerzos actuales por obtener reconocimiento y podría dudarse siempre de un logro tan significativo. Afortunadamente, la comunidad científica tiene la posibilidad de revisar los trabajos científicos publicados por sus pares y, cuando los hallazgos no son reproducibles o confiables, ya sea por errores graves o incluso, por mala conducta científica, como fraude o plagio, se solicita la retractación de un documento científico, que es el proceso por el cual una publicación es retirada o invalidada por la revista donde se publicó.
En el caso de que los datos sean verídicos, la naturaleza aun desafiante suele enseñarnos lo poco que sabemos: Dolly, en 1996, fue el primer mamífero clonado exitosamente a partir de una célula adulta; científcos del Instituto Roslin en Escocia, utilizaron un proceso llamado transferencia nuclear de células somáticas, donde el núcleo de una célula de la glándula mamaria de una oveja adulta fue insertado en un óvulo al que se le había extraído su núcleo. Este óvulo fue estimulado para dividirse y luego implantado en una madre sustituta. El nacimiento de Dolly demostró que el ADN de células adultas podía reprogramarse para generar un organismo completo, algo que antes se creía imposible. Este avance abrió puertas a la clonación de otros mamíferos y aplicaciones en ingeniería genética.
En general, la clonación de mamíferos ha permitido avances en la investigación médica, la conservación de especies y la producción de animales genéticamente modificados. Sin embargo, también ha marcado grandes áreas que aún no podemos explicar del todo, ya que Dolly envejeció rápidamente debido a un fenómeno relacionado con los telómeros, que son estructuras en los extremos de los cromosomas que protegen el ADN durante la división celular. En su caso, los telómeros eran más cortos de lo normal porque provenían de una célula adulta de una oveja de seis años. Esto significa que su material genético ya tenía «edad acumulada» desde el inicio, lo que contribuyó a un envejecimiento prematuro.
Regresando, un lobo gris editado genéticamente, ¿es realmente un lobo terrible?, ¿un elefante asiático con pelo lanudo es un mamut?, ¿un león sin melena y con dientes desproporcionadamente más grandes podría convertirse en un tigre dientes de sable? La respuesta más simple, es no. Y este gran no, es en muchas ocasiones la razón por la cual los animales anteriores se extinguieron: sus hábitats también han desaparecido. Esta respuesta suena bastante álgida comparada con el sabor a aventura de un jurassic park del mundo real que promete Colossal Bioscience; sin embargo, es probable que, si bien no haya un fraude, (al margen hay que señalar que aún no existen publicaciones explicando cómo resolvieron los muchos detalles técnicos que hay que considerar en la clonación de mamíferos, como en el caso de Dolly, la oveja), es posible que estemos ante un caso de exageración mediática y publicidad desmedida. Posiblemente, cualquiera de los animales que dicha compañía disfrace genéticamente será bienvenido ya que, aunque dicho disfraz no sea más que una imagen distorsionada del animal que realmente existió, la capacidad técnica y perfeccionamiento en los procesos de edición genéticas será muy apreciados y, por supuesto, las patentes registradas; de entrada, la compañía ha anunciado la plataforma BioForm como iniciativa para el análisis de las secuencias de DNA que fueron usadas en el proyecto.
Por otro lado, desde el punto de vista bioético, se abré un punto de discusión que amerita largas jornadas de trabajo con la pregunta ¿por qué la humanidad deberíamos des-extinguir especies de animales prehistóricos, quienes ya tuvieron su oportunidad en la faz de la tierra?. ¿Acaso no sería más propio des-extiguir seres animales o plantas que se han ido de este planeta por causas humanas? De una manera u otra, la evolución ya hizo su trabajo, o sea, en su momento, la evolución permitó la perpetuación de los individuos aptos para su habitat y, cuando el medio se transformó, las especies se adapataron o se extinguieron. En el curso de la vida de nuestro amado planeta han sucedió muchos eventos catastríficos para las especies, como terremotos, erupciones volcánicas y cambios climáticos, entre otros muchos eventos. El caso de la extinción del mamut lanudo ha sido de los más estudiados, donde se ha identificado que la pérdida de la megafauna del pleistoceno coincide con la aparación del ser humano, por lo que se entendería que la extinción del mamut y el resto de grandes mamíferos sería consecuencua de la sinergía del cambio climático y de la caza excesiva. Sin embargo, se ha documentado que la extinción del lobo de Tasmania (Thylacinus cynocephalus), del pájaro dodo (Raphus cucullatus) e incluso del rinoceronte blanco (Ceratotherium cottoni) esta plenamente asociado a la cazería y urbanización de sus respectivos habitat.
En conclusión, la des-extinción de animales no está alejada de la realidad pero, previo a este gran suceso, debemos estar conscientes de que ya convivimos con organismos que han sido modificados genéticamente, donde se introdujeron genes de otros organismos para conferir características específicas, como resistencia a plagas o tolerancia a herbicidas… el caso del maíz transgénico… hoy sabemos que al embrión de un “lobo gris moderno” le fueron transferidos las características diacríticas (¿genes?) del “lobo terrible”, con el consecuente nacimiento de tres hermosos lobos ¿transgénicos?..
1 Laboratorio Estatal de Salud Pública del Estado de Jalisco, Secretaría de Salud
2 Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, Universidad Nacional Autónoma de México

