Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático en comercio exterior)
Ellos se ríen de mi porque soy diferente
Yo me rio de ellos porque todos son igualitos
Anónimo
La inversión Extranjera Directa es un elemento muy importante para la economía mundial, especialmente para los países en desarrollo como México pues, genera enormes ventajas entre las cuales podemos contar que:
- Complementa al ahorro interno por lo que contribuye al crecimiento económico del país
- Impacta favorablemente la balanza de pagos, reforzando las reservas internacionales y el tipo de cambio
- Crea activos fortaleciendo a la planta productiva
- Genera transferencia de tecnología en la administración y la producción de las empresas
- Incrementa la oferta de productos,
- Crea mayor competencia al aumentar la eficiencia de las empresas, genera productos a precios más competitivos y reduce la inflación
- Proporciona canales de distribución en el país de origen y
- Genera empleos y ayuda a elevar el nivel de vida de la población
De acuerdo con la información publicada por la Secretaría de Economía, en 2024, los flujos de la Inversión Extranjera Directa hacia México registraron una cifra récord de 36,872 millones US, con un crecimiento de 2.26% respecto de 2023 y 814 millones US superior al año precedente, sin duda, una buena noticia teniendo en cuenta los enormes beneficios que la IED genera.
En este año, el principal país inversionista en nuestro país fue Estados Unidos con 16,513 millones US, seguido de Japón con 4,285; Canadá con 3,216; Alemania con 3,185 y Bélgica con 1,537 millones US, mismos que totalizaron 28,740 millones US, equivalente al 78% del total.
Un segundo grupo de países lo constituyeron Corea, Países Bajos, Argentina, Reino Unido y China, con el 14%, es decir, los 10 principales países inversionistas aportaron el 91.79% del total de flujos recibidos en este año.
Conviene señalar que el total de flujos de 36,872 millones US, en el año 2024, fue equivalente al 2.63% del total de la IED Mundial, porcentaje inferior al de los años 2022 y 2023.

Comentarios.
La negociación del TLCAN tenía 5 objetivos fundamentales que correspondían a:
- Establecer un área de Libre Comercio en América del Norte, en lo que sería el mercado más grande del mundo, con una población cercana a 400 millones de personas. Esto generaría un Producto Regional Bruto de más de 9 billones US (1994) mediante la integración comercial y productiva de las 3 economías
- Aprovechar las ventajas comparativas de cada país en la producción compartida transfronteriza
- Incrementar la competitividad en la producción de bienes y servicios en el mercado regional e internacional
- Aumentar los flujos de inversión extranjera directa hacia la región y
- Generar mayor número de empleos y elevar la calidad de vida de la población
La adopción e implementación de políticas públicas de largo plazo realizadas a fines de los años 80’s y principios de los 90’s, generaron un marco sistémico muy competitivo que permitía prever que se podría cumplir con esos objetivos, además de que, en el año 1994, primer año de vigencia del TLCAN, México captó el 4.16% del total de la IED Mundial, cifra superior al 1.96% alcanzado en el año 1993. Sin duda, un buen augurio para México pues se pensó que el volumen de la IED continuaría ampliándose, sin embargo, durante el gris periodo de Ernesto Zedillo, no hubo estrategia alguna en materia de comercio exterior e inversión extranjera directa, así como tampoco hubo reformas ni políticas públicas que permitieran sostener el nivel competitivo del marco sistémico, es decir, 6 años perdidos a pesar de que vivíamos en una zona de confort que nuestros altísimos funcionarios debieron haber aprovechado para ubicarnos en el mercado norteamericano y consolidar la posición de socio estratégico que Canadá y EEUU nos había concedido, en lugar de convertirnos en el patio trasero por el cual entran los productos asiáticos al mercado norteamericano.
Funcionarios mexicanos en la Luna agosto 19, 2019
A partir del año 1995, la participación de México en la captación de flujos de IED Mundial fue declinando de tal manera que, en el 2024, el porcentaje sólo fue de 2.63% y, para el periodo 1994/2024 de únicamente 2.13%.
Conviene señalar que, durante el periodo 1970/1993, el porcentaje total de la IED mundial que México recibió fue de 2.32%, lo que resulta paradójico pues, en dicho periodo, nuestros altísimos funcionarios todavía no habían firmado TLC’s con 54 países ni los 33 Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRIS) que supuestamente iban a generar enormes carretadas de flujos de IED hacia nuestro país.

Así mismo, es preciso comentar que, en los años 1981 y 1983, México captó el mayor porcentaje histórico de IED Mundial con 4.42% y 4.36%, respectivamente.
También hay que señalar que, tradicionalmente, el rubro más importante de la IED en México fue el de Nuevas Inversiones, sin embargo, a partir del año 2002, el apartado de Reinversión de Utilidades lo desplazó, situación que nos dice que nuestro territorio ya no resulta muy atractivo para nuevas empresas.

Sobre el particular, me permito comentar que de 1990 a 1993 fui Consejero Comercial de México para Quebec y las Provincias Marítimas de Canadá con sede en Montreal, y que, en sólo 3 años y 4 meses que estuve al frente de dicha oficina, logré concretar un total de 66 inversiones canadienses en México y dejé en promoción una cartera de 31 proyectos pues, la expectativa generada por la entrada en vigor del TLCAN fue enorme.
Los proyectos concretados incluyeron sectores clave para el desarrollo de México como equipo de acero inoxidable para producción de alimentos; la extinción de fuegos forestales con aviones; creación de una escuela de bomberos; fabricación de bicicletas; producción de tomate y pepino tipo europeo en invernadero con sistema hidropónico, en sociedad con el Ejido Miguel de la Madrid, mismo que fue utilizado por la SEDESOL como un ejemplo de asociación de empresa extranjera con ejidatarios mexicanos y agricultores independientes.
Así mismo, impresión de libros en francés; fabricación de estuches de lujo para la venta de las monedas de la Casa de Moneda de EEUU y las joyas de Tiffany*; genética animal; elaboración de productos naturales, dietéticos y terapéuticos; fabricación de drenes para la eliminación de salitre y excesos de agua en distritos de riego; fabricación de productos orgánicos para uso veterinario y agrícola; estructuras de acero para construcción de edificios y naves industriales; alimentos especiales para hatos de ganado mejorado; fabricación de telas y blancos; fabricación de sistemas geosintéticos; 13 clínicas médicas para terapias de rehabilitación en centros turísticos; regeneración de pavimento y reparación de carreteras: mecánica industrial; destilación de agua y hielo; minería;Lexitech, primer empresa especializada en la traducción electrónica de idiomas; recuperación de plata de rollos fotográficos y lodos de perforación*, confección de ropa etc.
Especial referencia merece la empresa RES Policy Research cuyo trabajo en México generó la creación del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, como copia de la Oficina Canadiense de Propiedad Industrial (OCIP), el organismo operativo especial del Ministerio de Innovación, Ciencia y Desarrollo Económico de Canadá; también la inversión de Bombardier, empresa emblemática del sector de transporte masivo que se estableció en Ciudad Sahagún, dedicada a la reparación y construcción de locomotoras, carros de ferrocarril, vagones de Metro y que, posteriormente, inició la fabricación y ensamble de aeropartes en el estado de Querétaro; así como el viaje de promoción comercial y de inversiones por las Provincias de Quebec, New Brunswick y Nova Scotia celebrando seminarios y reuniones de trabajo en las principales ciudades de dichas provincias, culminando en la ciudad de Halifax, en la sede del Scotiabank, interesado en invertir en México y que adquirió la Banca Comermex.
Apuntes finales.
Teóricamente, a partir de 1994, México debería haber recibido mayor volumen de IED pues, contaba con un marco sistémico muy competitivo y porque se encuentra ubicado al lado de EEUU, la principal fuente generadora de IED mundial, país con el que tenemos un Tratado de Libre Comercio que nos da acceso preferencial a su mercado y con el cual, supuestamente, íbamos a realizar una integración comercial y productiva para generar mayor valor y riqueza en la región, junto con Canadá.
La ausencia de inteligencia comercial, ideas y políticas públicas que permitieran mantener un marco sistémico competitivo, así como la carencia de una estrategia de comercio exterior y de captación de inversión extranjera en relación con nuestros socios del TLCAN, sumió a México en una mediocridad total de manera que, a partir del año 2000, una vez agotados los beneficios de las políticas públicas y las reformas arriba señaladas, se presentó un declive enorme de nuestro país que pasó de la 8ª posición como economía mundial, en 2001, a la 13ª en 2024.
En 2001, el PIB Per Cápita de los mexicanos se ubicaba en el 47º lugar y, para el 2024 cayó hasta el 62º.
De acuerdo con datos de BANCOMEXT, del año 2000 al 2015, un total de 2,468 empresas exportadoras salieron del país, cerca de 900 de ellas maquiladoras, buscando mejores condiciones para producir en otros países.
Sin duda alguna, durante los 31 años de vigencia del TLCAN, los resultados en comercio exterior e inversión extranjera directa para México han sido nefastos, sobre todo, si tomamos como referencia la comparación de la evolución del PIB Per Cápita de nuestros socios comerciales, situación sobre la cual abundo en los dos siguientes vínculos que les recomiendo consultar.
México: déficit de empleo y bienestar en el marco del TLCAN y el T-MEC
México en la Cumbre del G7 en Canadá 2025
El proyecto más importante para el desarrollo económico de México era el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, a través del cual se pretendía realizar un proceso de integración comercial y productiva con sus dos socios del bloque, a fin de generar mayor número de empleos y mayor valor en la región.
El TLCAN constituía un marco ideal para lograrlo, sin embargo, no hubo una estrategia orientada a fortalecer los procesos productivos entre los tres países. pues, cuando aún no había entrado en vigor el TLCAN, los funcionarios mexicanos negociaron TLC´s con Bolivia, Colombia, Venezuela y Costa Rica.
La firma compulsiva de TLC’s continuó hasta llegar a 54 países, generando una gran dispersión de nuestros esfuerzos y un debilitamiento de nuestras fortalezas, situación que todavía fue empeorada con una ilógica desgravación arancelaria totalmente unilateral.
Desde que se presentó la crisis del COVID-19, la economía mundial ha venido sufriendo una reestructuración que, desgraciadamente, México no ha podido aprovechar por problemas estructurales, mismos que se han hecho más evidentes con el “nearshoring”.
Hoy, que la aparición de Donald Trump ha introducido mayor inquietud e incertidumbre en nuestro panorama, es más necesario definir una estrategia para aprovechar las oportunidades que nos presenta la nueva realidad.
*Ambas empresas se retiraron de México después de 2 años señalando que la “enorme burocracia” y los problemas que generaba, impedía una operación ágil y adecuada.
Conviene señalar que la recuperadora de plata, en sólo un año logró la recuperación de 11 toneladas de plata de los rollos fotográficos, pero no logró trabajar con la recuperación de los lodos de perforación de PEMEX por lo que cerró su operación en México.

