Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático de comercio exterior)
Ellos se ríen de mi porque soy diferente
Yo me río de ellos porque todos son igualitos
Anónimo
La desregulación realizada por México en el periodo 1982–1994, tenía como objetivo contar con un marco sistémico competitivo a fin de involucrarse adecuadamente en el proceso de globalización que se había venido registrando a nivel mundial, desde inicios de los años 80’s.
Este proceso incluía elementos básicos como superar la monoexportación petrolera; favorecer la modernización industrial especialmente en sectores en donde habíamos adquirido cierta habilidad como era el caso de la industria automotriz, la farmacéutica, la petroquímica y la electrónica; llevar a cabo un proceso de apertura económica gradual y concertada en la que se realizarían negociaciones comerciales de acuerdo con nuestras prioridades; y la adhesión de México al GATT.
Este proceso se fortaleció a partir de 1989, después de la participación del Presidente Carlos Salinas de Gortari en el Foro de Davos pues, a su regreso a México se instrumentó una serie de medidas a través del Programa de Modernización de la Industria y el Comercio Exterior 1990-1994 que incluía 5 ejes fundamentales:
- Internacionalización de la industria mexicana mediante su adecuada inserción en el proceso globalizador
- Desarrollo de la tecnología e incremento de la productividad y la calidad
- Desregulación de sectores
- Promoción de las exportaciones
- Fortalecimiento del mercado interno y mejora del nivel de vida de la población
Especial referencia merece la desregulación de sectores pues, a través de la misma se crearía mayor competencia interna; mayor eficiencia del mercado; se aumentaría el potencial de la planta productiva y de la inversión privada; y se generaría mayor desarrollo industrial, mejores precios y mayor calidad de los productos.
Entre las reformas y políticas públicas introducidas podemos contar al autotransporte federal de carga, de turismo y de pasajeros; la ley de patentes y marcas; las reformas al artículo 27 constitucional en materia de propiedad de la tierra; la cogeneración y autoabastecimiento de energía eléctrica; la ley de inversión extranjera; los medicamentos genéricos; la eliminación de controles de precios etc.
Esto crearía un marco regulatorio competitivo y eficiente que, protegiendo la salud, el medio ambiente y el interés de los consumidores, permitiría mejorar la calidad de los productos, fomentaría la creación de más y mejores empleos mediante una estrategia de eliminación y simplificación de trámites empresariales que permitiría la recuperación del poder de compra y una mejor distribución del ingreso.
Estos elementos hicieron de México un país muy competitivo que, después de ser la 17ª economía mundial en el año 1989, empezó ascender en la escala de tal manera que, para 1993, ocupamos la 9ª posición y produjimos el 2.03% de la riqueza mundial, lo que nos permitió firmar el TLCAN. En conjunto, los 3 países produjeron el 30.54% del PIB Mundial en ese año.

Por las características de nuestra planta productiva basada en la maquila, se habían desarrollado ciertas habilidades manufactureras que, Canadá y EEUU reconocieron designándonos “socio estratégico”, sin duda, un privilegio y una ventaja enorme pues, numerosos procesos productivos que ya resultaban costosos realizar en ambos países, podrían desplazarse a nuestro territorio ya que las reformas y políticas públicas de largo plazo introducidas entre 1989 y 1994 nos habían convertido en un país muy atractivo y competitivo y, en 1999, logramos ocupar el 34º lugar en competitividad mundial.

Desgraciadamente, a partir de 1999, el WEF suspendió la publicación del estudio comparativo de la competitividad de los países, pero, tomando como referencia los datos del World Competitiveness Center del International Institute for Management Development (IMD) de Suiza, para el 2025, México se sitúa en un pésimo lugar: el 55º de un universo de 69 países.

Importante es señalar que, en el periodo 1995/2000 no hubo elementos que mejoraran la competitividad de nuestro país ni políticas activas para favorecer el proceso de ajuste al TLCAN, lo que al final explicaría sus resultados negativos, sin embargo, el impulso de las reformas introducidas en el periodo del Lic. Carlos Salinas, anterior al de Ernesto Zedillo, generaron un importante dinamismo y desarrollo de nuestra economía y del comercio exterior de tal manera que, en el año 2001, México se ubicó como la 8ª economía mundial y su participación en la generación de riqueza fue 2.35%. El TLCAN como bloque produjo el 35.75% del PIB Mundial.

El agotamiento de los beneficios generados por las reformas mencionadas se vio agravado por la carencia de una estrategia realista de comercio exterior, misma que fue sustituida por la firma compulsiva de TLC’s que incluyó a 52 países adicionales y 33 APPRIS, lo que creó una competencia desleal en contra de la planta productiva nacional, misma que tuvo que enfrentarse con bienes producidos en otros países con un marco sistémico más moderno y confortable, con costos más reducidos y en mejores condiciones.
Esta desventaja generó que, entre 2001 y 2015, un total de 2,468 empresas exportadoras abandonaran el territorio mexicano y que numerosas empresas norteamericanas y canadienses desplazaran sus procesos productivos a Asia pues, México no pudo cumplir con la característica de socio estratégico con que ambos países le habían adjudicado.
Como consecuencia, en 2024, la participación de México en la generación de riqueza mundial se redujo a sólo 1.68%, lo que representó una caída de 0.67% y una disminución de 28.51% en números relativos en relación con el año 2001.
Para Canadá y EEUU, la pérdida fue de -0.15% y para EEUU de -4.8%, en tanto que en números relativos fue de 6.09% y 18.02%, respectivamente. Para el TLCAN, la pérdida en números absolutos fue de 5.63% y de 18.7% en números relativos.

Comparando la evolución del PIB Total de cada país en el periodo 1993/2024, podemos ver que el crecimiento para Canadá fue de 287%, el de EEUU de 326% y para México de sólo 249%; en valor fue de 1,662,194 millones US para Canadá, de 22,326,350 millones y de México de sólo 1,322,497 millones US.

Así, el tamaño de la economía de Canadá en relación con México pasó de 109%, en 1993, a 121% en 2024, es decir, un crecimiento de 12%; en el caso de EEUU pasó de 1,294% a 1,575%, con un incremento do 282%; dicho de otra manera, la economía mexicana frente a sus socios se ha empequeñecido pues, si en 1993, representaba el 91.57% de la canadiense, en 2024 fue de 82.66%, es decir, un decremento de -8.90% y, en el caso de EEUU, fue de 7.73% y 6.35%, respectivamente, con una reducción de -1.38%.

Comentarios
México ha basado el desarrollo económico utilizando al comercio exterior como su palanca, sin embargo, este sector ha sido manejado utilizando dogmas y modelos teóricos con resultados verdaderamente deplorables, situación que se ha traducido en la pérdida de posiciones como potencia económica y decreciente participación en la generación de riqueza mundial.

La firma del TLCAN constituía la piedra angular de nuestro desarrollo pues, a través del mismo, se logró el acceso preferencial al mercado más grande del mundo, con un nivel de ingresos muy elevado, con el que somos complementarios en numerosos aspectos de la producción y con el que se suponía que íbamos a lograr una integración comercial y productiva para generar mayor valor, mayor riqueza, creciente número de empleos y reducir la migración de mexicanos.
Desgraciadamente, nuestros funcionarios no fueron capaces de definir una estrategia orientada a participar y consolidar una posición en el mercado de Canadá y EEUU; por el contrario, sin que aún hubiera entrado en vigor el TLCAN y se tuviera conocimiento de su operación, así como de los problemas y oportunidades que podrían presentarse con su implementación, el Doctor Jaime Serra Puche así como sus discípulos, se pusieron a negociar acuerdos al por mayor iniciando con Bolivia, Venezuela, Colombia y Costa Rica, hasta concluir la negociación con un total de 54 países.
Funcionarios mexicanos en la Luna agosto 19, 2019 (Click)
Así mismo, firmaron 33 APPRIS para propiciar mayores flujos de Inversión Extranjera hacía México, y también implementaron una incongruente apertura comercial basada en una desgravación arancelaria unilateral.
México. IED mejor sin TLC’s ni APPRIs
https://inep.org/images/2025/2025-Jun-23-ARG-283-TLCs_ni_APPRIs%20CCC.pdf (Click)
Los resultados de esta ilógica aventura, nos ha colocado en una situación muy preocupante pues, al no crear un marco sistémico adecuado en nuestro país, ni atender nuestras prioridades reales, han generado una competencia desleal en contra de la planta productiva nacional, misma que ha dado como resultado un abultado déficit comercial, con un creciente número de países.

Lo peor de todo se presenta en el caso del TPP-11 pues, pareciera que no se realizó siguiera un somero análisis histórico de los antecedentes y relación con esos países pues a pesar de que, en los 26 años previos a su firma habíamos acumulado un déficit de -131,036 millones US con los 6 países de Asia y Oceanía que serían nuestros nuevos socios comerciales, el Doctor Bruno Ferrari, el Doctor Francisco de Rosenzweig, el Doctor Ildefonso Guajardo y el Maestro Juan Carlos Baker insistieron y promovieron su firma.
México y el TPP-11. Tradicional torpeza, irresponsabilidad y frivolidad
Los negativos resultados no se hicieron esperar y, en los primeros 6 años de “operación” del TPP-11, el déficit de México con esos 6 países fue de -147,045 millones US, debido a la nula competitividad de México pues, de las 140 variables que la miden, México sólo tenía ventaja en 18 y total desventaja en 122.
Así, en sólo 6 años de operación del TPP-11, el déficit de México fue superior al de los 26 años precedentes en 12%, y un monto también más abultado de -16,609 millones US.

Apuntes finales.
Los retrocesos que México que ha registrado en relación con la mayor parte de los 54 países con lo que ha firmado un TLC, son resultado de la carencia de una política de comercio exterior que haya definido objetivos específicos y prioridades como parte esencial de una estrategia realista, misma que ha sido sustituida por dogmas y modelos que se han traducido en simulación e improvisación con resultados deplorables para la economía de nuestro país.
Pareciera que, para los negociadores mexicanos, el meollo de su estrategia de comercio exterior era la firma de Tratados de Libre Comercio sin ocuparse de que hubiera la creación de una plataforma exportadora, como tampoco hubo la creación de un marco sistémico que permitiera fortalecer a la planta productiva nacional para proveer adecuadamente las diversas etapas de la producción a fin de suministrar adecuadamente al mercado doméstico y al de exportación.
Eso impidió que nos consolidáramos como socio estratégico de Canadá y EEUU, sin poder integrarnos comercial y productivamente con nuestros socios del TLCAN y, de ser maquiladores, nos convertimos en ensambladores y patio trasero por el cual se introducen bienes asiáticos y de otros orígenes al integrarlos en nuestra “exportación”.
Conviene señalar que, en el año 1993, el Valor de Contenido Nacional (VAN), era de 55.8%, y en 2012, descendió hasta 39.12%, porcentaje que en 2024 se estima en el mismo nivel: 40%.
Durante el periodo 1994/2018, podríamos decir que estábamos en una zona de confort a través del TLCAN, sin embargo, no se aprovechó adecuadamente esa facilidad pues, no se definió una estrategia adecuada para introducirnos y posicionarnos en el mercado de EEUU.
La entrada en vigor del T-MEC hizo más complicada nuestra situación y, la nueva llegada de Donald Trump a la Presidencia de EEUU ha introducido mayor incertidumbre en la relación que, sin duda, requiere la definición de una estrategia realista para mostrar que México puede ser verdaderamente un socio estratégico y no un simple patio trasero como se le ha catalogado.
México pasó de ser socio estratégico a puerta trasera/Arnulfo R. Gómez

