***CEMLA: la recaudación del gravamen a las remesas que se pagan en efectivo al enviarlas desde Estados Unidos a Latinoamérica será cercana a una milésima parte de la masa salarial que obtienen en ese país los grupos migratorios latinoamericanos; además hay maneras de evitar el gravamen y ese proceso puede propiciar una mayor inclusión financiera de los remitentes
Valle de México, a 20 de agosto.- El impuesto de 1 por ciento aplicado a las remesas, cuyo pago se efectúa en efectivo al enviarlas desde Estados Unidos, no afectará los montos de remesas enviadas a las economías latinoamericanas, además de que hay otras vías para evitar el gravamen, proceso que puede propiciar una mayor inclusión financiera de los remitentes.
Esa fue una de las conclusiones en la nota de remesas del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla), correspondiente al mes de agosto, donde se aseguró que la posible recaudación del impuesto de 1 por ciento de los envíos de dólares en efectivo por parte de trabajadores migrantes a nueve países latinoamericanos (México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Jamaica y Colombia), resultaría la milésima parte de la masa salarial o ingresos.
En la nota se detalló que durante 2024 la masa salarial de los trabajadores migrantes de esas naciones fue de unos 642 mil millones de dólares, y las remesas enviadas resultó de 123 mil millones de dólares, de modo que el gravamen permitiría recaudar entre 625 millones de dólares y 702 millones de dólares.

En el estudio, elaborado por Jesús A. Cervantes González, director de Estadísticas Económicas y Coordinador del Foro de Remesas de América Latina y el Caribe del CEMLA y Juan Antonio Ortega, economista senior del CEMLA, con el apoyo de Denisse Jiménez, la aplicación del impuesto del 1 por ciento a partir del 1 de enero próximo, el porcentaje de las remesas que se pagan en efectivo muestra diferencias significativas en los nueve grupos migratorios considerados y fluctúa entre 40 por ciento y 47 por ciento en el caso de las enviadas a México, a entre 76 por ciento y 80 por ciento en las remitidas a Guatemala.
“El monto estimado del impuesto a las remesas que en Estados Unidos se pagan en efectivo varía de 3 millones de dólares en las enviadas a Costa Rica, hasta entre 250 y 294 millones en las remitidas a México. Los montos absolutos de impuesto más elevados serían en las enviadas a México, Guatemala y Jamaica”, remarcó la nota.

El análisis refirió que “ Al comparar la recaudación potencial del impuesto con relación a la masa salarial obtenida en Estados Unidos por cada uno de los nueve grupos migratorios, resulta que como proporción de dicha masa salarial el impuesto varía entre 0.04 por ciento y 0.05 por ciento en el caso de las remitidas a Colombia a entre 0.38 por ciento y 0.40 por ciento en las enviadas a Guatemala”.
“La estimación del monto total del impuesto que pagaría el conjunto de los 9 grupos migratorios resulta de entre 625 y 702 millones de dólares. Dicho monto con relación a los 642 mil millones de dólares de su masa salarial obtenida en 2024 representaría el 0.10 por ciento al 0.11 por ciento de ese agregado”, agregó.
Resaltó que «los resultados de esa medición sugieren que la aplicación del impuesto no afectará los montos de remesas enviadas a esos países. El impuesto aplicado representaría una milésima o menos de la masa salarial o ingreso laboral en los casos de los grupos migratorios de México, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana y Colombia. En el caso del grupo migratorio guatemalteco el impuesto sería equivalente a unos doscientos cincuentavos de su correspondiente masa salarial obtenida en Estados Unidos”.

En la nota se mencionó que “Este ejercicio de la incidencia del impuesto es una medición del monto máximo de recaudación, ya que seguramente hay inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos que tienen cuenta bancaria o de algún intermediario financiero y que por tanto disponen de tarjeta de débito y tal vez de crédito, pero pagan la remesa en efectivo. Ellos podrían evitar el impuesto si en lugar de pagar tales transferencias en efectivo lo hacen usando su cuenta o tarjeta de débito. Además, la industria de remesas tiene mecanismos para que el remitente de remesas pueda bancarizarse en Estados Unidos de manera sencilla y así no pagaría el impuesto. También hay bancos en Estados Unidos en los cuales los inmigrantes latinoamericanos pueden abrir una cuenta, aún si son indo- cumentados presentando información que incluye,por ejemplo, la tarjeta consular más información adicional como un comprobante de domicilio o el ITIN (Individual Taxpayer Identification Number o núme- ro de identificación personal del contribuyente).
Aclaró que el impuesto se determina por cómo se paga en Estados Unidos la remesa enviada a los países referidos (efectivo, tarjeta de débito o crédito, cuenta de cheques, etc.) y no por el medio de envío.

