***Desempleo para hispanos y latinos en Estados Unidos mejoró ligeramente de 4.9 por ciento a 4.7 por ciento. No obstante, esta métrica para los migrantes mexicanos aumentó con fuerza, ubicándose en 6.1 por ciento desde 4.7 por ciento: Banorte
Valle de México, a 2 de marzo del 2026.- Durante el mes de enero pasado, los ingresos por remesas provenientes del exterior, principalmente de trabajadores de origen mexicano avecindados en los Estados Unidos, registraron 4 mil 594 millones 130 mil 038 dólares, esto es, una diferencia de menos 66 millones 791 mil 754 dólares (menos 1.43 por ciento) en relación con los 4 mil 660 millones 921 mil 838 dólares de enero del 2025.
“Las remesas arrancan 2026 con una caída modesta en la comparación anual”, consideró el análisis de la firma Grupo Financiero Banorte respecto del reporte difundido por el Banco de México.
Mientras, para el Observatorio de Migración y Remesas (OMR), de la firma BBVA, “las remesas regresaron a terreno negativo tras el aumento registrado en diciembre” (1.6 por ciento).

Por un lado, el banco central reportó que el flujo acumulado de los ingresos por remesas en los últimos doce meses (febrero 2025 – enero 2026) sumó 61 mil 710 millones de dólares, que se compara con el monto acumulado a doce meses registrado en diciembre pasado de 61,777 millones de dólares (enero 2025 –diciembre 2025).
Mencionó los ingresos por remesas se derivaron de 11.5 millones de transacciones, con un envío promedio de 401 dólares. De esta manera, en enero de 2026 los ingresos por remesas presentaron un retroceso anual de 1.4 por ciento, derivado de la combinación de una caída de 5.2 por ciento en el número de envíos y de un crecimiento de 3.9 por ciento en el monto de la remesa promedio.
Sobre el tema, en el análisis “Remesas – Inician el año con una nota mixta, con las políticas migratorias en EE. UU. pesando en los flujos”, de Banorte, se expuso que “el comportamiento de los flujos se explica, entre otros factores por: (1) La estacionalidad negativa tras los gastos de fin de año y las erogaciones al comienzo del periodo; (2) un efecto base todavía retador, con los remitentes adelantando envíos en 2025 previo el inicio del segundo mandato de Trump; y (3) un deterioro en la tasa de desempleo de los migrantes mexicanos” en Estados Unidos.

Al respecto, el estudio destacó que el desempleo para hispanos y latinos mejoró ligeramente de 4.9 por ciento a 4.7 por ciento. No obstante, esta métrica para los migrantes mexicanos aumentó con fuerza, ubicándose en 6.1 por ciento desde 4.7 por ciento. Es relevante señalar que las personas en edad de trabajar en este último grupo –incluyendo ‘nativos’, ‘ciudadanos no nativos’, y ‘no ciudadanos’ (tanto documentados como indocumentados)– aumentó en 55.2 mil, con los empleados cayendo en 19.9 mil y los desempleados incrementando en 292.5 mil”.
“Las políticas anti-migratorias se mantendrán como un factor importante para el flujo de remesas en el 2026. La incertidumbre dominó el comportamiento de los envíos en 2025. Las redadas, deportaciones y la caída en el número de migrantes en EE. UU. –tanto por las deportaciones, como por una fuerte moderación en las llegadas de nuevas personas al país– fueron algunos de los elementos más sobresalientes. Los mismos factores probablemente continuarán en 2026 y, con ello, la volatilidad y dudas sobre el dinamismo de las remesas”.
En tanto, en su análisis, la firma BBVA refirió que “en 9 de los últimos 10 meses, las remesas han registrado retrocesos. El aumento en diciembre de 2025 podría haber sido inusual, explicado posiblemente por el adelanto en el envío de estos recursos para evitar el pago del nuevo impuesto a las remesas en efectivo”.

En otra parte de su estudio, el Observatorio de Migración y Remesas detalló la relación entre economía nacional y estatal respecto de las remesas, aseverando que “entre 2003 y 2019, las remesas representaron entre el 2.0 por ciento y el 2.9 por ciento del PIB de México, pero a partir de la pandemia por COVID-19 aumentaron a niveles mayores del 3.0 por ciento del PIB nacional.
“En 2021 y 2022, México registró su mayor nivel de dependencia hacia las remesas, con un cociente de remesas/PIB de 4.0 por ciento, impulsado principalmente por un fuerte aumento de estos flujos monetarios del exterior. Para 2023 y 2024, se presentó una contracción en la dependencia hacia estos recursos foráneos, lo que redujo este indicador al 3.5 por ciento, y para el cierre de 2025 las remesas representaron 3.4 por ciento del PIB nacional”, mencionó la nota.
“La importancia de las remesas en la República Mexicana es heterogénea. Los estados de Guerrero y Chiapas fueron los que presentaron los mayores niveles de dependencia hacia las remesas en 2025, al representar estos flujos el 13.9 por ciento de su PIB estatal. Le siguen en orden de importancia los estados de Oaxaca, Michoacán y Zacatecas con cocientes remesas/PIB del 10.7 por ciento, 10.5 por ciento y 9.9 por ciento, respectivamente.

Jalisco es el tercer mayor receptor de remesas en monto a nivel nacional, pero debido al tamaño de su economía, los flujos de remesas representaron solo el 3.7 por ciento de su PIB estatal en 2025. En forma análoga, la Ciudad de México y el Estado de México ocupan las posiciones quinta y sexta en monto de remesas recibidas, pero por el tamaño de sus economías, las remesas representaron 1.4 por ciento y 2.2 por ciento de su PIB, respectivamente”.
Depender mucho de las remesas impone correr el riesgo de estar muy expuestos a las fluctuaciones y condiciones económicas externas que podrían afectar estos flujos, concluyó el análisis.

