Dinero Casero, Finanzas Públicas

Estímulos fiscales a combustibles, dilema entre inflación y finanzas públicas en México

***GBM: el costo mensual del estímulo fiscal al IEPS de combustibles (12 mil 200 millones de pesos) supera los ingresos petroleros adicionales (9 mil 400 millones de pesos); se requiere que la Mezcla Mexicana de Exportación se mantenga por encima de USD 90 por barril para alcanzar la neutralidad fiscal bajo el esquema actual; los estímulos fiscales mitigan el impacto inflacionario, reduciendo de forma directa la presión sobre la inflación general en alrededor de 0.25 puntos porcentuales.

Valle de México, a 16 de abril del 2026.- Grupo Bursátil Mexicano (GBM), a través de su división GBM Research, presentó hoy un diagnóstico sobre la dinámica entre los precios internacionales del petróleo y la política de subsidios a los combustibles en el país. El análisis pone sobre la mesa un tema clave para la economía mexicana: el balance entre estabilidad de precios y sostenibilidad fiscal.

De acuerdo con el análisis de los especialistas de GBM, el reciente incremento en el precio de la mezcla mexicana de exportación ha generado ingresos adicionales para el sector público. Sin embargo, estos recursos no se traducen automáticamente en una mejora del balance fiscal. La razón es clara: el costo de los subsidios a los combustibles puede absorber —e incluso superar— estos ingresos extraordinarios.

El punto de equilibrio fiscal

Según el documento, con un precio promedio del petróleo cercano a los 87 dólares por barril desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los ingresos adicionales se estiman en alrededor de 9.4 mil millones de pesos mensuales. No obstante, el costo de los subsidios, calculado con base en un estímulo promedio de 31%, asciende a aproximadamente 12.2 mil millones de pesos al mes.

Esto implica un déficit operativo cercano a 2.9 mil millones de pesos mensuales en el componente energético de las finanzas públicas. 

El análisis de sensibilidad muestra que el resultado fiscal depende críticamente de dos variables: el nivel del precio del petróleo y la magnitud del subsidio. Bajo el esquema actual, el precio de la mezcla mexicana tendría que ubicarse por encima de los 90 dólares por barril para alcanzar un punto de equilibrio fiscal.

Un ancla para la inflación

A pesar de su costo, los subsidios cumplen una función clave: amortiguar el impacto inflacionario de los choques en los precios internacionales de la energía. Al limitar el traspaso a los precios domésticos de los combustibles, contribuyen a contener la inflación general.

Las estimaciones de GBM sugieren que, bajo las condiciones actuales, los subsidios podrían reducir de forma significativa la inflación de gasolina y disminuir la inflación general en aproximadamente 0.25 puntos porcentuales, excluyendo efectos de segundo orden. 

El trade-off de política pública

En este contexto, el análisis concluye que México enfrenta un claro dilema de política económica. Por un lado, los subsidios son una herramienta efectiva para contener presiones inflacionarias y proteger el poder adquisitivo. Por otro, implican un costo fiscal elevado que puede debilitar la posición de las finanzas públicas.

Así, el balance final dependerá de cómo evolucionen los precios del petróleo y de las decisiones del gobierno en torno al nivel de estímulo. En un entorno de alta volatilidad energética, este trade-off seguirá siendo uno de los principales retos para la política económica en México.

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