Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático comercio exterior)
Ellos se ríen de mi porque soy diferente
Yo me río de ellos porque todos son igualitos
Anónimo
Hoy, Día de la Madre, al ver las enormes barbaridades que se han cometido en nuestro comercio exterior, quiero felicitarlo grandemente pues lo han convertido en una “Madre”
La desregulación de la economía mexicana hacia el exterior tuvo como base una apertura comercial que se inició con el acceso de México al GATT, a la APEC y a la OCDE, así como un Acuerdo de Complementación Económica con Chile.
La culminación de este proceso fue la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte lo que crearía el mercado más grande del mundo mediante la integración comercial y productiva con Canadá y Estados Unidos, teniendo como elemento base al desarrollo del comercio trilateral mediante el aprovechamiento de las ventajas comparativas de cada país en la producción compartida; el incremento de la competitividad en la producción de bienes y servicios; la atracción de mayores flujos de Inversión Extranjera Directa hacia la región así como la creación de más empleos y la elevación de la calidad de vida de la población.
La base que permitió realizar la firma de este TLC estuvo constituida por las reformas realizadas en el marco sistémico entre 1988 y 1994, correspondiente al periodo presidencial del Lic. Carlos Salidnas de Gortari que se reflejaron en resultados inmediatos, así como beneficios económicos y sociales a largo plazo.
En esencia, dos elementos fundamentales para el desarrollo económico de un país a través del comercio exterior es la generación de valor agregado en las exportaciones y lograr una diversificación geográfica sana en los intercambios.
En relación con ambos elementos, recientemente elaboré un estudio que habla del nulo éxito que hubo al respecto, mismo que pueden consultar en el siguiente vínculo.
México. Diversificación y pauperización del comercio exterior.
En el mismo hago mención especial los 6 países del TPP-11 o CPTPP (Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico), el peor TLC que han firmado debido a las negativas consecuencias que ha tenido sobre la economía mexicana.
Los antecedentes para la firma ya eran totalmente negativos pues, durante los 25 años previos a la firma, la balanza comercial de México con esos países siempre había sido crecientemente deficitaria, acumulando un total de -131,035 millones US en el periodo.

Elemento fundamental en la generación este proceso negativo y creación del déficit con ese bloque, era la enorme desventaja que presentaba nuestro marco sistémico con esos países pues, de los 140 elementos que miden la competitividad de esas economías, México solo presentaba ventaja en 18 variables y desventaja total en 122.

A pesar de estas enormes desventajas nuestros altísimos funcionarios, Bruno Ferrari, Francisco de Rosezweig, Ildefonso Guajardo y Juan Calor Baker, entre otros, obtusa y frívolamente prosiguieron con su liberalismo dogmático señalando que el TPP-11 era una oportunidad para diversificar nuestro comercio exterior y que, las 11 reformas realizadas a partir de 2013, que incluían la laboral, la educativa, la fiscal, la energética etc. nos harían muy competitivos, pero ahora ya sabemos que esos instrumentos terminaron en buenos deseos pues no hubo implementación adecuada de las mismas, lo que podrán corroborar en el siguiente vínculo.
Funcionarios mexicanos en la Luna agosto 19, 2019
También señalaron que debíamos participar en este proceso pues era el proyecto de comercio internacional más importante del mundo; además de que el bloque era el área que mayor crecimiento presentaba en su comercio exterior a nivel mundial y que la relación de México con esos países mostraba un dinamismo enorme.
Así mismo, insistieron que era fundamental que participáramos porque EEUU iba a ser parte del mismo y, siendo nuestro principal cliente y proveedor, así como la primera fuente de inversión extranjera para México, deberíamos estar dentro para salvaguardar nuestros intereses e influir en las decisiones que se tomaran en su seno para tener una participación favorable.
Igualmente, señalaron que tendríamos la oportunidad de conseguir insumos más baratos para incorporar en nuestra reexportación para ser más competitivos y, finalmente, el ser parte de este proyecto nos permitiría participar en un foro para ampliar las cuotas de importación de aguacate mexicano en Japón.
Desgraciadamente, la “buena fe, los buenos deseos y la candidez” de nuestros altísimos funcionarios no se tradujeron en un proceso exitoso con ese bloque, pues sí en los 25 años previos a la entrada en vigor del TPP-11, las enormes deficiencias de nuestro comercio exterior se incrementaron, en los primeros 8 años desde la entrada en vigor, esas deficiencias se magnificaron y el déficit alcanzó la extraordinaria cifra de -185,814 millones US, equivalente el 142% de los 25 años previos y un promedio anual de -23,227 millones US, cifra verdaderamente espeluznante que contrasta con el promedio anual de -5,241 del periodo anterior.

Comentarios
La adopción de teorías, dogmas y modelos, por parte de nuestros altísimos funcionarios, ha sido originada por el enorme desconocimiento de la operación real del comercio internacional y del comercio exterior de México, motivo por el cual sus actividades se han caracterizado por enorme simulación y mayor improvisación.
La ventaja de tener como socio próximo al mercado más grande del mundo: Canadá y EEUU, fue desperdiciada miserablemente al no saber ni poder definir una estrategia específica para lograr una integración comercial y productiva con ambos países.
Peor aún, cuando EEUU decidió abandonar su participación en el TPP-11, los funcionaros mexicanos no supieron aprovechar ese retiro y, obtusamente, permanecieron dentro del proyecto a pesar de los negativos resultados que habíamos registrado en los intercambios con los 6 nuevos socios de Asia y Oceanía en los 25 años previos, mismos que en los 8 años más recientes se han magnificado al realizar una creciente importación de insumos de ese origen para poder abastecer a Canadá y EEUU, competitivamente, situación que ha generado que seamos designados el patio trasero por el cual entran los productos asiáticos al mercado norteamericano, y a los cuales integramos reducido y decreciente valor agregado de tal manera que, si en un periodo éramos considerados importantes maquiladores, ahora somos simplemente ensambladores.
El TLC, desastre de Serra Puche
https://elindependiente.mx/suplemento-especial/2025/10/15/tlc-mexico-un-desastre
En un momento en que yo señalé el peligroso incremento de las importaciones procedentes de Asia, Ildefonso Guajardo me señaló que eso no tenía importancia y que era favorable porque entre el 60% y 70% de las importaciones procedentes de la región era de insumos que se incorporaban a nuestros productos de exportación.
Haciendo una retrospectiva, los altísimos funcionarios encargados del comercio exterior y algunos “diplomáticos mexicanos” insistieron en la firma del TPP-11 por el enorme dinamismo que había en la relación bilateral, sin tener una idea real de la estructura de los intercambios, misma que debía ese dinamismo a la creciente importación que realizábamos procedente de esos países, situación que detallo en el vínculo que incluyo a continuación y que se puede aplicar a numerosos de nuestros representantes en Oriente y otros continentes pues, sin duda, mucho han de saber de “protocolo y ceremonial”, pero nada de la materia que nos ocupa, para que pueda generar desarrollo económico y riqueza en nuestro país.
El ejemplo del embajador mexicano en Corea, que quería promover un TLC con ese país, es una muestra de este tipo de situaciones malhadadas que frecuentemente padecemos, y que nos hablan del enorme desconocimiento que tienen algunos de nuestros representantes en el exterior de la realidad de nuestro país y, aún peor, de la situación del intercambio y sus consecuencias con el país en donde están acreditados.
¿Mejoraría la economía mexicana con un TLC con Corea? septiembre 30, 2022
Adicionalmente, Francisco de Rosenzweig “experto mexicano negociador del TPP-11”, señaló que el participar en este foro nos permitiría negociar y lograr ampliar nuestras cuotas de importación de aguacate en el mercado de Japón, situación verdaderamente aberrante pues pareciera que el Dr. Rosenzweig no sabía que desde el año 2005, teníamos un TLC con ese país y que, para beneficio de México hubiera sido mejor y más fácil negociar este asunto bilateralmente en lugar de llevarlo a un foro multilateral en donde los beneficios que lográramos, los tendríamos que compartir con otros países productores de aguacate como Perú, Chile, Nueva Zelanda y Australia.
Apuntes finales
Sin duda alguna, el TPP-11 es el peor TLC que México ha firmado debido a que se desconoce la operación real del comercio internacional y del comercio exterior de México y, como consecuencia, los resultados del intercambio con el mismo han sido desastrosos.
México y el TPP-11. Tradicional torpeza, irresponsabilidad y frivolidad
La forma en que nuestros altísimos funcionarios han acometido la idea de realizar una diversificación geográfica de nuestro comercio exterior obedece más, a dogmas y teorías que a un análisis inteligente y a una posibilidad real de hacerlo pues, si no hemos logrado una verdadera integración comercial y productiva con nuestros vecinos del T-MEC, menos lo podremos hacer con otros países más lejanos con los que nuestros funcionarios demagógicamente anuncian.
Teniendo en cuenta la importancia del comercio exterior en la economía mexicana, misma que alcanza casi el 70% del PIB, las consecuencias de este negativo proceso son enormes retrocesos pues, como economía mundial, hemos caído de la 8ª a la 13ª posición y, en el caso en el PIB Per Cápita, que afecta a grandes núcleos de la población mexicana, pasamos de la 49ª a la 72ª posición en el periodo 2001/2024, situación que resumo en la gráfica que presento a continuación y a la que ya he hecho referencia en otras ocasiones.

El panorama desolador que aquí presento, en relación con la pésima utilización del comercio exterior de México como palanca del desarrollo, obliga a repensar detenidamente en una reorientación y reestructuración de este elemento para lograr que cumpla con su objetivo de generar riqueza y bienestar para todos los mexicanos.

