Por Eduardo Ibarra Aguirre
Terry Cole, director de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), saturó de elogios a Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, entre ellos describirlo como un “socio de confianza” y “buen amigo de Estados Unidos”, “entiende las amenazas que enfrentamos juntos a nivel mundial: organizaciones criminales trasnacionales, dedicadas al tráfico de drogas mortales, que propagan la violencia y corrompen instituciones y destruyen familias, operan a través de las fronteras y explotan cada debilidad”. Más aún: “Él conoce la importancia de compartir la inteligencia, capturar criminales, alterar las cadenas de suministro y desmantelar redes de arriba hacia abajo”.
Allí no terminan los florilegios del funcionario que también se distingue por descalificar las aportaciones del gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, para ayudar a medio resolver el gravísimo problema que padece EU en la materia, pero sin que se observen políticas de Donald John Trump para hacerle frente desde las raíces socioeconómicas.
De acuerdo con la grabación del mensaje de Cole durante la Conferencia Internacional para el Control de Drogas 2026, realizada en Buenos Aires, Argentina, el burócrata mayor de la DEA aseguró que durante más de 19 años Omar García “se ha dedicado a servir y proteger a la gente en México”.
Para el director de la DEA –instrumento al servicio de la geopolítica de la Casa Blanca para chantajear gobiernos soberanos, y con frecuencia sin la más elemental coordinación con otras agencias–, enfrentar a las organizaciones criminales requiere de “una gran inteligencia, investigaciones agresivas, operaciones coordinadas y la determinación para llevar a cabo una gran misión”.
Cierto, sólo que omitió lo básico, precisa de la voluntad política presidencial que, en el caso de EU, indultó a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, sentenciado a 45 años de prisión por introducir cerca de 500 toneladas de cocaína a USA y actual aliado de Washington y Tel Aviv para presionar a los gobiernos de Brasil y México; para no hablar del bisoño presidente de Colombia –el de los balones de futbol para damnificados sin techo ni alimentos– con amplio respaldo de Donald John y distinguido defensor de narcotraficantes en Miami, pero la lista es larga.
Y el hijo de Javier García Paniagua y nieto de Marcelino García Barragán se dejó querer como es natural, mas es de esperarse que la insidia de Cole para hacer de Omar un súper héroe por encima del gabinete de seguridad y su jefa política e institucional, no lo haga perder de vista que es el beso del diablo, urgido como está el muy debilitado y bravucón Trump para hacerse de aliados en México. Esa película ya la vimos, primero entregaron reconocimientos a Genaro García Luna, que era un subordinado a las directrices estadunidense, como su jefe Felipe Calderón, y de repente lo detienen, procesan y sentencian y nadie investiga por qué se produjo el viraje. La tradición en el submundo de las agencias es no rendir cuentas de excesos y complicidades con los que juran combatir.
García Harfuch aprovechó el importante escenario internacional de IDEC 2026 para mostrar al mundo los notables avances de la estrategia de seguridad pública, no de él, como ya se la atribuye hasta Alejandro Páez Varela, sino del gabinete de seguridad y el gobierno de México. Como es inaceptable que el titular de la Secretaría de Seguridad le atribuya a la presidenta la reversión de la tendencia criminal al alza, cuando fue la gran obra de Andrés Manuel López Obrador.
Acuse de recibo
Regresó la titular de A las Dos y el noticiero adquirió coherencia y jerarquía informativa, por algo Luisa Cantú es la directora de Once Noticias y lo hace muy bien. Tarde, pero la valoraron debidamente las jefas. (…) Y en la misma televisora, pero en el programa Los Periodistas hicieron ostentación de aptitud propagandística los colegas Alejandro Páez y Álvaro Delgado, el domingo 16, al reportar sobre la hazaña que en materia de seguridad pública logró el gabinete respectivo, encabezado por la presidenta, y no aportaron ninguna opinión propia. (…) Ganaría mucho el programa dominical si dedicarán más tiempo a las entrevistas de fondo porque dejaron ir vivos a Lorenzo Meyer y Juan Carlos Monedero al escudriñar a Trump y la coyuntura internacional. El doctor Meyer se vio corto, resignado ante las “debilidades mexicanas y latinoamericanas”, mientras que el doctor Monedero derrochó creatividad e imaginación. (…) “Felicitación a Enrique Semo Kalev por sus 96 años, mexicano de origen judío búlgaro. Economista, doctor en Historia, maestro universitario, profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México. Autor de libros, artículos científicos y periodísticos; ha recibido varios reconocimientos. Militante y dirigente del Partido Comunista Mexicano. Fue secretario de Cultura en el gobierno del Distrito Federal” (con AMLO): Elba Pérez.
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