Por Vidal Ibarra Puig[1]
Las recientes amenazas de Trump de hacerse por la fuerza de Groenlandia (aunque en su discurso del miércoles 21 de enero en Davos ya no hizo mención a esa opción) mostró hasta donde es capaz de llegar Estados Unidos con tal de lograr sus objetivos de expansionismo e intromisión en los asuntos internos de otro país. Si recordamos también que los EEUU no avisaron a Qatar del bombardeo que Israel llevó a cabo en Doha hace unas semanas (a pesar de que tiene ahí su mayor base en el medio Oriente con aproximadamente 10,000 soldados) nos damos cuenta que en el caso del señor Trump, recordamos aquellos tiempos que creíamos idos de cuando diversos analistas nos comentaban que los Estados Unidos no tienen amigos: tienen socios. El problema es que con Trump 2.0 queda cada vez más la impresión de que los EEUU no son un socio confiable.
En el ámbito económico, la actitud de Trump ha afectado muy severamente el sistema comercial mundial; entre otras cosas, al hacer caso omiso de las reglas de la Organización Mundial de Comercio, OMC, de la cual el mismo fue socio fundador desde su antecesor el GATT (General Agreement on Tariffs and Trade), al terminar la segunda guerra mundial.
A pesar de que los EEUU fueron los grandes ganadores de la etapa de libre comercio mundial, que comenzó al acabar la segunda guerra mundial y donde surgieron las tres grandes instituciones del comercio y las finanzas internacionales (el GATT, el Fondo Monetario Internacional, FMI, y el Banco Mundial, BM) , estas instituciones fueron la punta de lanza de la penetración de las empresas y productos estadounidenses en las diversas economías a nivel mundial, primero ayudando a la recuperación de Europa, y apoyándose posteriormente en los programas de Ajuste de Balanza de Pagos del FMI y más tarde en los Programas de Ajuste Estructural del BM; estos últimos implementados para que los países abrieran sus fronteras a productos del exterior, por un lado, y por otro para que generaran las divisas necesarias para seguir honrando sus compromisos crediticios..Esta situación de apertura de las economías fue aprovechada en general por las empresas de los países desarrollados, y solo el cambio en el modelo de desarrollo de China y las políticas de estado implementadas en los tigres asiáticos (Corea del Sur, Singapur, Hong Kong y Taiwán) demostraron que el desarrollo económico no es un mito: es una realidad que puede ser lograda en base a disciplina económica sin llegar a extremos de querer lograr finanzas sanas a costa del bienestar de la población[2].
Los países desarrollados o centrales, por una razón u otra, siguen beneficiándose de los recursos de los países en desarrollo, PVD. Primero a través del establecimiento de colonias y la extracción de las riquezas a través de economías de enclave como las mineras; después a través del uso de los términos de intercambio favorables a ellos y en perjuicio de las demás economías; y desde siempre, con la transferencia de recursos derivada de endeudamientos reales o ficticios[3].
Tenemos por ejemplo el criterio de compensaciones de guerra, el cual no ha sido olvidado. Recordemos por ejemplo los compromisos de fin de la primera guerra mundial (el famoso Tratado de Versalles) que impusieron a Alemania condiciones tan fuertes que derivaron en la ascensión del partido nazi al poder y, posteriormente, a la segunda guerra mundial; o en otra versión de pagos de guerra, las deudas en que actualmente está incurriendo Ucrania por la “ayuda” que recibe para enfrentar a Rusia, por lo cual ha debido firmar un acuerdo con los EEUU para la explotación de sus “tierras raras”, sumamente ventajoso para este último país[4].
Otro ejemplo de grandes transferencias de riqueza es el derivado de “El problema de la deuda” iniciado en la década de los 70s con el gran endeudamiento de los países en vías de desarrollo, PVD, y que ha obligado a estos PVD de las diversas zonas del mundo, a transferir enormes cantidades de recursos hacia los países centrales derivados de este endeudamiento, como se aprecia por ejemplo en la gráfica para el periodo 2014-2024[5].

Esta transferencia de recursos, justificada o no, tiene un gran impacto al frenar el desarrollo y el bienestar de los países endeudados, ya que los obliga a destinar enromes cantidades de recursos al pago de estas obligaciones, las cuales muchas de las veces no fueron debidamente utilizadas y, sin embargo, ya han sido pagadas doblemente o hasta más de su monto original. Lo anterior a pesar de la creación de organismos oficiales o no, tales como el Club de París, y a pesar de las diversas iniciativas para la disminución de esta deuda. La extracción de riquezas naturales, en especial de los minerales de los países en desarrollo, continúa a pesar de los esfuerzos que hacen los diversos países para que esta extracción sea un desarrollo compartido. Tenemos por ejemplo los casos de diversos países africanos, los cuales han sido tradicionalmente expoliados o sujetos a cambios de régimen a través de golpes de estado, no necesariamente buscando el bienestar de la población, sino como resultado de asonadas apoyadas por intereses comerciales[6]. Las guerras del opio de que fue objeto China son un recordatorio permanente de lo que son capaces de hacer algunos países con tal de obtener ventajas económicas. Los casos de Irak, Libia y recientemente de Venezuela después de la invasión de EEUU son otros ejemplos de esta apropiación forzada de los recursos naturales[7].
Las perspectivas.
La reconfiguración del mundo económico actual está influenciado no solo por cuestiones netamente económicas: el desarrollo tecnológico, la reconfiguración de los ejércitos, guerras, las pandemias biológicas y el surgimiento de países que exigen una mejor relación política, social y económica son el marco en el que se desenvuelve el mundo moderno[8]. Algunos nuevos gobiernos en África, todo indica que con tintes progresistas, son el ejemplo de la necesidad de redefinir estas relaciones económico-políticas.
Pensando más en concreto, y analizando los casos de los PVD, sus materias primas y el problema de su deuda, se nos ocurren las siguientes propuestas.
- Que los contratos para la exploración, extracción y venta de sus materias primas sean revisados y supervisados por un ente autónomo ad hoc creado por la Organización de las Naciones Unidas, ONU. Lo anterior con el fin de evitar casos como el de Chad en este siglo XXI, pero no es el único[9].
- Condonación del capital de la deuda para los PVD que ya hayan pagado dos veces el monto original del préstamo acordado vía los pagos por intereses.
- Reducción de las tasas de interés a los niveles de inflación de los países de las empresas prestamistas, más un punto, revisable cada 6 meses.
- Permitir el pago de la deuda externa en moneda local de los países endeudados, con el fin de que los recursos puedan ser reciclados al interior de estos países ya sea impulsando el consumo o a través de inversiones[10].
- Supervisar que los préstamos otorgados a los PVD no rebasen el 25 por ciento de su PIB, y que sean dedicados exclusivamente a obras de desarrollo de infraestructura.
Son solo cinco puntos a partir de los cuales podemos comenzar a reflexionar, y de manera urgente, sobre el futuro de nuestra casa global, el mundo.
Las amenazas de pandemias no han disminuido y surgen nuevas noticias cada día[11]. Las guerras no han disminuido y son crisis latentes, tal como el enfrentamiento entre Pakistán y la India del año próximo pasado, nos lo recordaron con extrema gravedad, pues estamos hablando de dos países que disponen de bombas atómicas.
La situación económica mundial actual es un momento clave para la humanidad. Es la oportunidad para redefinir los organismos internacionales tales como la OMC, la Organización Mundial de la Salud (en la cual los chinos pueden tomar sin problemas el lugar dejado vacante por los EEUU, un signo que la humanidad nunca olvidaría); la reestructuración tantas veces demandada de los órganos de gobierno y de decisiones del FMI y del Banco Mundial y ¿por qué no? de la misma Organización de las Naciones Unidas, cuya prerrogativa de veto de algunos países del Consejo de Seguridad, ha significado que la humanidad no pueda avanzar en la solución de graves conflictos, algunos calificados incluso como Genocidio, tal como es la actual situación de Gaza.
El mundo es uno. Podemos utilizar todos sus recursos en beneficio de toda la población a nivel mundial; o podemos dejar que la riqueza se siga concentrando en el famoso uno por ciento más rico, a costa de la salud e incluso la vida del resto de los habitantes del planeta.
Urge tomar una decisión.
[2] Una política económica de estado cumple con tres condiciones: es integral, es decir, se ocupa de todo un sector (por ejemplo, no solo de la educación primaria, sino de toda la educación); es nacional; y es trascendental de los periodos de gobierno, es decir rebasa un solo periodo de gobierno.
[3] Por ejemplo, derivado de su proceso de independencia, Haití fue forzado por Francia a pagar una enorme indemnización del orden de 150 millones de francos oro, para compensar a antiguos colonos esclavistas por «pérdidas», una suma que luego se redujo a 90 millones, pero que empobreció al país durante más de un siglo, desviando recursos y manteniendo a Haití endeudado hasta 1947. Posteriormente Haití fue patrimonio personal de la dictadura de los Duvalier, desde 1957 hasta 1986, apoyados por los países democráticos occidentales.
[4] La deuda de Ucrania ascendía a poco menos de 100 mil millones de dólares antes de la invasión y alcanzó casi 160 mil millones a finales de 2024, incluidos 45 mil millones de deuda pública interna; fuente https://www.cadtm.org/La-deuda-de-Ucrania-un-instrumento-de-presion-y-expolio-en-manos-de-los-acrredores, consulta del 28 de enero de 2026.
[5] Para el caso de América Latina y el Caribe, puede verse nuestro trabajo “Comercio y desarrollo en América latina y el Caribe 1980-2020. Cuatro décadas perdidas”, en Ibarra Puig V. coord. ‘Comercio y Desarrollo en América Latina y el Caribe 1980-2020’, ed. UAM Azcapotzalco (2024).
[6] Una historia de las actividades de las empresas transnacionales alrededor del mundo en el negocio de las materias primas y sus nexos con lo político alrededor del mundo, se puede encontrar en el excelente libro de Blas J. y Farchi J. “El mundo está en venta. La cara oculta del negocio de las materias primas”, Ediciones Paidós Empresa, México, 2022.
[7] El ex presidente de la Fed Alan Greenspan afirma en su libro “The Age of Turbulence: Adventures in a New World”, que la razón principal por la que EU invadió Irak fue el petróleo. Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que conformaron la coalición principal para la invasión y apoyaron la acción fueron: Estados Unidos, Reino Unido, España (miembro no permanente) y Bulgaria (miembro no permanente). Es de notar que, aunque otros miembros del Consejo (como Francia, Rusia, China, Siria) votaron a favor de la Resolución 1441 para el desarme de Irak, se opusieron a una intervención militar sin una segunda resolución, por lo que no votaron a favor de la invasión. El discurso de Dominique de Villepin ante dicho Consejo es memorable.
[8] A este respecto puede verse nuestro trabajo “Reestructuración de las relaciones económicas internacionales: Guerras, proteccionismo y pandemias”, de próxima publicación por la UAM Azcapotzalco.
[9] Por ejemplo, en el caso de Chad, en 2014 el presidente Déby consiguió 1,450 millones de dólares de la empresa Glencore, para comprar la participación de Chevron en los yacimientos petrolíferos de Chad, pero el negocio le salió mal, pues los precios del petróleo fueron a la baja y Chad no tuvo los recursos para pagar dicho préstamo, por lo que se vio obligado a solicitar una reestructuración, y lo logró, pero la empresa Glencore impuso una enorme austeridad al gobierno Chadiano: “El país se vio obligado a recortar el gasto en educación. salud e inversiones, y luchó durante meses para pagar los salarios, todo ello para poder cumplir con su obligación de reembolsar el préstamo que le había concedido la mayor empresa comercializadora de materias primas del mundo. Incluso el FMI, conocido por imponer una estricta disciplina fiscal a los países con problemas económicos, describió como ‘dramáticos’ los recortes de Chad”; Blas J. y Farchy J. op. cit.
[10] Esta idea fue expuesta por Don Víctor L. Urquidi desde la década de los 80s del siglo pasado.
[11] Ver por ejemplo “OMS: ‘bajo’ riesgo, pero vigilancia por virus Nipah en Asia”, disponible en https://www.dw.com/es/oms-bajo-riesgo-pero-vigilancia-por-virus-nipah-en-asia/a-75673029, 27 de enero de 2026.
[1] Doctor en Relaciones Económicas Internacionales por Sciences Po París; profesor en el Departamento de Economía de la UAM Azcapotzalco. Estas notas forman parte de un libro que estamos elaborando.

