Por Vidal Ibarra Puig[1]
En nuestra opinión la recesión que la OCDE y el FMI ya avizoran como un hecho para México, se viene gestando desde finales del año pasado, es decir previo a Trump. Lo decimos en base al análisis de los siguientes indicadores.
En enero de 2025 y con cifras desestacionalizadas, la formación bruta de capital fijo disminuyó 1.5 % respecto al mes previo, en términos reales, lo más delicado: era el segundo mes consecutivo. A tasa anual, en enero de este año bajó 5.9 %, o sea antes de que Trump asumiera la presidencia y empezara con sus aranceles.
Por su parte, al mes de febrero de 2025 se importaron bienes de uso intermedio por un valor de 36 266 millones de dólares, nivel inferior en 7.5 % al reportado en febrero de 2024. A su vez, esta cifra resultó de una caída de 8.0 % en las importaciones de productos de uso intermedio no petroleros y de un alza de 0.6 % en las de bienes de uso intermedio petroleros.
En el mes de referencia, las importaciones de bienes de capital alcanzaron 4 374 millones de dólares, un descenso anual de 11.9 por ciento. Estas decisiones de compras, o más bien no compras al exterior, también fueron un reflejo de que algo no andaba bien en la economía mexicana desde finales de 2024.
Ahora bien. En marzo de 2025 y con cifras desestacionalizadas, el valor del Índice de confianza del sector empresarial, el IGOEC fue de 49.3 puntos y representó una caída de 0.8 puntos en relación con el mes anterior y de 5.4 puntos, en su comparación anual. Una vez más, llama la atención que, con esta última observación, el indicador se ubica por debajo del umbral de los 50 puntos (ver gráfica).

Si se observa el comportamiento del IGOEC, podríamos concluir que la caída en la inversión y la no compra de insumos intermedios para producir mencionadas líneas arriba, obedece a la falta de confianza empresarial en las políticas gubernamentales. Más concretamente, como usted recordará, por mandato constitucional cada nuevo gobierno presidencial mexicano está obligado a presentar un Plan nacional de Desarrollo para lo que será su administración. Sheinbaum asumió el poder desde el 1 de octubre de 2024, es decir, pasaron más de tres meses para que se presentara el así llamado Plan México, que es solo un discurso de deseos ante el futuro, sin metas cuantitativas, sin objetivos, estrategias, responsables, etcétera, que es lo que lo que debería ser un Plan. Muchos creímos que ese iba a ser el Plan Nacional de Desarrollo, PND, y resultó que no (y qué bueno).
Pero ahora que salió el PND 6 meses después de haber tomado posesión, la desilusión es peor: no hay, otra vez, ninguna meta económica plausible. Peor aún: en el PND no se hace mención alguna a los Precriterios Generales de Política Económica presentados hace unas semanas, y que pudieran ser el marco macroeconómico donde se va a desarrollar la actividad económica del país.
Si a todo lo anterior añadimos la renuncia del Secretario de Hacienda, quien era conocido y reconocido por la comunidad internacional, comprendemos entonces el por qué los empresarios no confían en la política económica actual: simplemente porque no existe. Y la percepción de los inversionistas extranjeros nos atrevemos a decir que es cuando menos de muy alta prudencia ante lo que será la economía del país. Si no es que desconfianza. Parecería que la política económica está hecha al día con día, sin acciones concretas de respuesta ante la embestida de Trump (y no estamos hablando de una guerra comercial), sin fortalecer el mercado interno más que a través de aumentos salariales que, mal instrumentados, pueden generar inflación. Sin apoyos reales para los empresarios (búsqueda de mercados alternativos, créditos a través de la banca de desarrollo, apoyo a los agricultores asegurándoles la compra de sus cosechas, como es ahora el caso de la amenaza sobre el tomate). Etcétera.
Luego entonces: el hecho de carecer de una política económica, la inacción del gobierno, es lo que, a nuestro juicio, estaba llevando al país hacia una recesión, aún antes del efecto Trump 2.0.
Habría que añadir a nuestro análisis la falta de vigencia del estado de derecho (inseguridad, asaltos en las carreteras, secuestros) y las consecuencias de la reforma judicial. Todo ello enrarece el ambiente de negocios.
Cuide su salud, cuide su dinero. Si la recesión se da con inflación, estaremos ante una estanflación como la que parece enfrentaría Estados Unidos, sobre todo si Trump logra quitar a Jerome Powell como jefe de la Fed. Si eso sucediera, me temo que nuestro gobierno no tiene una respuesta preparada. Y ahí sí: que Dios nos coja confesados.
PD Por favor extreme sus precauciones, pues ha habido un repunte muy alto de casos de Sida en al país, así como de Sarampión.
**Doctor en Relaciones Económicas Internacionales por Sciences Po París. Profesor en el Departamento de Economía, UAM Azcapotzalco.

