Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático comercio exterior)
Adiós inútiles
Paquita la del Barrio
En la Segunda Parte de mi artículo Hoyos del Comercio Exterior Mexicano, hago referencia a la serie de enormes deficiencias que ha caracterizado al “desarrollo” este sector prioritario para la economía mexicana.
Especial referencia hago a la improvisación y la simulación que ha prevalecido en la definición de una estrategia, así como la carencia de programas, proyectos y políticas públicas realistas para generar mayor valor agregado, debido al desconocimiento de la operación real del comercio exterior mexicano, situación que se refleja en la firma compulsiva de TLC’s.
En este caso, resulta emblemático el TPP-11, en que el déficit, en los 7 primeros años de vigencia, resultó superior a los 25 años precedentes; así como la operación de BANCOMEXT, organismo que en sólo 10 años, tuvo un crecimiento de 605 funcionarios con el supuesto objetivo de crear una sólida plataforma exportadora.
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El origen del débil esquema de exportaciones basado en la maquila se explica por varios factores históricos en que, fundamentalmente, se publicó un Decreto de la Industria Maquiladora para regularla, pero, sin programas que la promovieran, deficiencia que se acentuó con la famosa frase del Doctor Jaime Serra Puche proferida, en febrero de 1989, ante los 32 Consejeros Comerciales del IMCE señalando que la mejor política industrial es la que no existe.
Afortunadamente, el Lic. Carlos Salinas de Gortari, después de su participación en el Foro de Davos, enmendó la página con la publicación del Programa Nacional de Modernización de la Industria y el Comercio Exterior, en 1990, mismo que dio origen a la desregulación de sectores clave de la economía mexicana entre los cuales podemos contar el autotransporte federal de carga, de turismo y de pasajeros; patentes y marcas; cogeneración y autoabastecimiento de energía eléctrica; inversión extranjera, medicamentos genéricos y eliminación del control de precios.
Estos elementos convirtieron a México en un país muy competitivo, por lo que estuvo en condiciones de firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el 18 de diciembre de 1992, mismo que entró en vigor el 1º de enero de 1994, en que se le añadieron los Acuerdos Paralelos relativos a estándares laborales y ecológicos.
Este conjunto de desregulaciones y políticas públicas propició que, en el periodo 1989/2001, nuestro país tuviera un crecimiento sostenido del PIB Total pues generaron efectos muy positivos de largo plazo al solucionar problemas específicos para la producción rentable de bienes en nuestro territorio.
Así, el periodo iniciado por el Lic. Carlos Salinas de Gortari ha sido el único en que ha habido crecimiento económico en los 40 años más recientes, incluyendo al periodo de Ernesto Zedillo en que los beneficios de las reformas de Salinas de Gortari, hicieron parecer que Zedillo no era tan mal funcionario público.
Sin embargo, durante la gestión zedillista hubo enormes y múltiples desaciertos que se iniciaron con el “error de diciembre” de 1994, mismo que creo la masa histórica más grande de pobres en nuestro país; la creación del FOBAPROA, una deuda que todavía estamos pagando, una terrible devaluación etc.

En materia de comercio exterior su actuación fue deprimente pues, entre 1994 y 2000, en que había un clima de confort por la entrada en vigor del TLCAN, era prioritario diseñar una estrategia y crear una plataforma exportadora sólida para aprovechar las ventajas previstas en el TLCAN, sin embargo, hubo una confusión total ya que esta plataforma se redujo a la creación de una masa enorme e informe de funcionarios en BANCOMEXT para “promover” las exportaciones y la inversión extranjera que, al final de la gestión de Enrique Vilatela en el año 2000, había registrado un incremento de 605 funcionarios, la mayor parte de ellos, recomendados y sin conocimientos del comercio exterior mexicano.

Adicionalmente, sin que aún entrara en vigor el TLCAN, los funcionarios mexicanos, con el Doctor Jaime Serra Puche como “pionero y maestro del libre comercio”, negociaron TLC’s con Bolivia, Colombia, Venezuela y Costa Rica, en lugar de definir una estrategia que nos permitiera posicionarnos en el mercado del TLCAN, situación que fue empeorada con la firma de TLC’s con otros 48 países. Esto generó una enorme dispersión de esfuerzos y el debilitamiento de nuestras fortalezas, lo que se manifiesta en el creciente número de países con los que registramos un déficit comercial.

Esta situación fue empeorada aún, con una incoherente desgravación arancelaria unilateral que franqueó el acceso de numerosos productos de cualquier origen a nuestro mercado, hecho que Canadá y EEUU han considerado extraordinariamente tóxico, especialmente con China y el resto de países de Asia, situación que yo también señalé como sumamente negativa, pero, que el Secretario de Economía, Lic. Ildefonso Guajardo no lo consideró así, y por el contrario, la consideró sana ya que, entre el 60% y el 70% de esa importación era de insumos que se incorporaban a los productos de exportación que enviábamos a Canadá y EEUU, por eso mismo, nuestros socios del TLCAN nos acusan de convertirnos en el patio trasero por el cual entran a su mercado los productos asiáticos.
En este contexto, el TTP-11 ha sido el TLC más dañino pues, durante el periodo 1993/2017 registramos un déficit creciente que en esos 25 años totalizó -131,036 millones US, como consecuencia de la nula competitividad de México frente a esos 6 países pues, de las 140 variables que la miden, nuestro país sólo tenía ventaja en 18 y total desventaja en 122.

Funcionarios mexicanos en la luna
A pesar de los antecedentes tan negativos con ese bloque, el Secretario de Economía, Bruno Ferrari y su Subsecretario de Comercio Exterior, Francisco de Rosenzweig, propusieron iniciar las negociaciones con el TPP-11, situación que también fue apoyada por numerosos funcionarios y diplomáticos mexicanos acreditados en Asia que hablaban del enorme dinamismo del comercio exterior de México con la región, sin que hubiera el menor asomo de inteligencia comercial, o simplemente inteligencia, que tomara en cuenta la estructura del intercambio con esos países pues, el dinamismo era debido a la creciente importación procedente esa región, lo que generó un enorme déficit para México.
El siguiente Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo también señaló que era muy necesaria nuestra presencia en ese esquema de integración … pues si EEUU estaba participando en esa negociación y era nuestro principal socio comercial, deberíamos estar ahí para defender los intereses de México.
México y el TPP-11. Tradicional torpeza, irresponsabilidad y frivolidad
Lo paradójico del caso es que, cuando EEUU se retiró de las negociaciones señalando que la firma del TPP-11 era negativa ya que daría acceso preferencial a los productos asiáticos al bloque del TLCAN, los altísimos funcionarios mexicanos decidieron mantenerse en la negociación porque “mucho se había trabajado y logrado”, sin embargo, los resultados de los primeros 7 años de vigencia del acuerdo nos dicen todo lo contrario ya que han sido muy negativos pues, el crecimiento del déficit comercial de Mexico con esos países fue exponencial llegando a -147,045 millones US, superior en -16,009 millones US y equivalente al 112% de los 26 años anteriores.
Apuntes finales
En los 34 años más recientes, la “estrategia” de comercio exterior de México ha estado basada en un liberalismo dogmático y la firma compulsiva de Tratados de Libre Comercio con 52 países, adicionales a nuestros socios del TLCAN original y, a pesar de los resultados nada satisfactorios, actualmente todavía se piensa en la firma de otros TLC´s.
El fracaso de este proceso ha sido originado por la improvisación y simulación que caracteriza a los dirigentes de nuestro comercio exterior, provocando la ausencia de acciones inteligentes y complementarias que permitan mayor competitividad y la adaptación al nuevo marco que regula las relaciones con esos 54 países.
Adicionalmente, hay que señalar que la adopción de una desgravación arancelaria ilógica y unilateral, ha generado una competencia desleal para la planta productiva nacional pues, eso ha permitido el ingreso de numerosos productos e insumos de otros países que producen bienes en un nivel de mayor competitividad.
La importación mexicana de los 40 principales productos nos dice, claramente, los serios problemas que padece el sector productivo nacional pues, de ese universo, 27 de ellos son mayormente insumos importados y utilizados para poder “exportar” en un nivel competitivo debido a que, la pésima “estrategia” diseñada por los altísimos funcionarios mexicanos ha provocado enormes hoyos en la planta productiva nacional que, crecientemente, tiene que importar insumos para poder maquilar o meramente ensamblar para “reexportar” con reducido y decreciente valor agregado nacional.
Desgraciadamente, el empresariado mexicano tampoco ha podido presentar un proyecto que ayude a subsanar las deficiencias generadas por las acciones gubernamentales, con una estrategia que genere la adopción de políticas públicas realistas a fin de mejorar el marco sistémico y peor, aberrantemente, se ha sumado a la “necesidad” de negociar TLC’s adicionales.
Esta penosa situación sólo podrá ser superada con el diseño de una estrategia realista, lejos de los modelos, teorías y dogmas que han prevalecido en la conducción de nuestro comercio exterior a base de improvisación y simulación, debido al desconocimiento de su operación real, así como la del comercio internacional por parte de nuestros altísimos funcionarios.

