Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático comercio exterior)
Ellos se ríen de mi porque soy diferente
Yo me río de ellos porque todos son igualitos
Anónimo
Durante los 45 años más recientes, la economía mexicana ha sufrido vaivenes en los que ha prevalecido un proceso de deterioro enorme que se manifiesta en su decreciente participación en el PIB Mundial y la reducción de la generación de riqueza en México.
En 1981, México generó el 2.67% del PIB Mundial y se colocó en la 8ª posición como potencia económica debido, fundamentalmente, al auge de la producción de petróleo que hubo, misma que empezó a declinar en 1982 hasta caer al 17º lugar en 1988, año en el que el Nuevo Gobierno inició un proceso de desregulación de sectores claves de la economía mexicana que la hizo muy competitiva, al adoptar un esquema de Cambio Estructural que le permitió abandonar la monoexportación que estaba basada en el petróleo.
El proceso de Desregulación registró una vertiente interna que incluyó al autotransporte federal de carga, de turismo y de pasajeros; las patentes y marcas; las reformas al artículo 27 constitucional en materia de propiedad de la tierra; la cogeneración y autoabastecimiento de energía eléctrica; la inversión extranjera; los medicamentos genéricos; la eliminación de controles de precios etc. que convirtieron a México en un país muy competitivo y moderno al generar mayor competencia interna; mayor eficiencia del mercado; un aumento del potencial de la planta productiva y de la inversión privada; así como un mayor desarrollo industrial, mejores precios y mayor calidad de los bienes producidos.
Hacia el exterior, la desregulación tuvo como base una apertura comercial que se inició con el acceso de México al GATT, a la APEC y a la OCDE, así como con un Acuerdo de Complementación Económica con Chile.
Su objetivo principal era la internacionalización de la industria mexicana mediante su adecuada inserción en el proceso globalizador a través de una adaptación continua al cambio, una especialización industrial y una economía de escala.
La culminación de este proceso fue la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lo que crearía el mercado más grande del mundo mediante la integración comercial y productiva con Canadá y Estados Unidos, teniendo como elemento base al desarrollo del comercio exterior mediante el aprovechamiento de las ventajas comparativas de cada país en la producción compartida; el incremento de la competitividad en la producción de bienes y servicios; la atracción de mayores flujos de Inversión Extranjera Directa hacia la región así como la creación de más empleos y la elevación de la calidad de vida de la población.
Comentarios.
La desregulación y reformas realizadas en el marco sistémico entre 1988/1994, correspondiente al periodo Presidencial del Lic. Carlos Salinas de Gortari, dieron resultados inmediatos y, a partir 1988, la participación de México en la generación de riqueza fue creciente pues pasó de ser la 17ª economía mundial a la 11ª en 1994; la participación porcentual de su PIB Nacional lo hizo de 1.12% a 1.93%; en tanto que su PIB Per Cápita creció de 2,364 US a 5,458 US y su ubicación a nivel mundial del 50º al 47º lugar.
Dichas reformas también tuvieron efectos a largo plazo, pues los efectos de las políticas públicas de Carlos Salinas perduraron hasta el 2001 en que México alcanzó nuevamente la 8ª posición como economía mundial.

Elemento fundamental en este progreso fue designar a México como socio estratégico para realizar un integración comercial y productiva que, inicialmente hubo con Canadá y EEUU pues, en 1993, el 85.71% de nuestra exportación se dirigió a ambos países, para el 2000 alcanzó el 90.47% y, para el 2025, el 86.36%, descenso que podríamos atribuir a cierta diversificación geográfica de nuestras exportaciones.
Por el lado de la importación, en 1993, el 71.09% procedió de nuestros socios; para 1996 fue de 77.43% y, a partir de ese año, hubo una caída enorme de sus envíos a México que en el año 2025 se cifró en sólo 39.51%.

El TLC, desastre de Serra Puche
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Sin duda, un retroceso enorme en el proceso de integración comercial y productivo previsto entre los tres países que desgraciadamente no avanzó como se esperaba, a pesar de que a México se le designo socio estratégico debido a que había logrado ser un país competitivo por las reformas realizadas entre 1988 y 1994, y a las supuestas ventajas que había desarrollado en el proceso de manufactura a través de la industria maquiladora, que era un base reducida pero real para lograr desarrollar su industria y lograr el traslado a nuestro territorio de algunos procesos manufactureros que ya resultaban incosteables realizar en Canadá y EEUU.
México: declive con el TLCAN y el T-MEC
Los efectos positivos de las reformas de largo plazo realizadas por Carlos Salinas se fueron perdiendo por la inacción y mediocridad que prevaleció en el periodo de Ernesto Zedillo, lo que determinó que, a partir del año 2000, la economía mexicana perdiera enorme competitividad de tal manera que, entre el año 2001 y el 2015, de acuerdo con datos de BANCOMEXT, un total de 2,468 empresas exportadoras, 900 de ellas maquiladoras, abandonaran el territorio mexicano, desplazándose a Asia, principalmente.

Independientemente de la integración comercial y productiva que se consideraba como elemento fundamental del TLCAN, se habló de una sana diversificación geográfica de las exportaciones, situación que fue pésimamente acometida por nuestros altísimos funcionarios pues, sin que aún entrara en vigor el TLCAN, negociaron TLC´s con Bolivia, Colombia, Venezuela y Costa Rica, situación que todavía empeoró con la “estrategia” de firmar TLC’s con 48 países adicionales, así como con la adopción de una incoherente desgravación arancelaria totalmente unilateral que debilitaron nuestras fortalezas y atomizaron nuestros esfuerzos con resultados superlativamente negativos pues, durante el periodo 1993/2025, el número de países con lo que hemos firmado TLC’s y registramos déficit, pasó de 32 a 37, con un valor de -11,893 a -99,616 millones y para el periodo completo fue de 39 países con un déficit acumulado de 1,364,129 millones US.
Con los que no hemos firmado TLC’s pasó de 77 a 116, con un valor de -3,781 a -225,714 millones US; y para el periodo completo fue de 111 países y un déficit de -2,294,197 millones US.
Incluyendo a países de ambas categorías, el total fue de 109 en 1993 y un déficit de -15,674 millones US; para 2025, fue de 153 países y -325,330 millones US; y para el periodo completo fue de 150 países y -3,658,326 millones US.

Con este negativo proceso, generado por teorías, dogmatismos y por lo que parece un enorme desconocimiento de la operación real del comercio internacional y de nuestro comercio exterior, que generaron enorme improvisación y mayor simulación, se dio paso a una diversificación tóxica pues, la firma de TLC´s y la desgravación arancelaria unilateral dieron libre acceso a bienes de cualquier origen, principalmente de Asia que, si en 1993, nos suministraba el 11.18% de nuestras importaciones, en 2025 nos suministró el 44.98%, es decir, prácticamente la misma proporción que el T-MEC dejó de proveernos.

Esta serie de desaciertos, buscando una diversificación geográfica de nuestro comercio exterior, se tradujo en una integración de nuestra exportación hacia el TLCAN, con base en la importación de insumos procedentes de Asia y, la diversificación que se buscaba de nuestras exportaciones más allá del TLCAN, no se dio.
Por el contrario, se registró una diversificación geográfica de las importaciones, mismas que crecieron enormemente procedentes de Asia, con bienes de consumo final e intermedios que nuestros altísimos funcionarios no consideraban negativo pues señalaban que “el 70% era de insumos que se incorporaban en productos de exportación mexicana a nuestros socios del TCAN”.
Esto generó un esquema de comercio exterior muy simplista, nocivo y dañino para México pues, se importó crecientemente de Asia, para reexportar a Canadá y EEUU, con reducido valor agregado de tal manera que nuestros socios señalan que nuestro país se convirtió en el patio trasero a través de cual entran los productos asiáticos a su mercado.
Conviene señalar que, en el año 1993, el valor agregado de nuestras exportaciones totales era de 58.8% y que, en la actualidad, el porcentaje se estima en sólo 40%, situación que ha incidido grandemente en la decreciente generación de riqueza en nuestro territorio, motivo por el cual en el periodo de 2002 a 2024, caímos de la 8ª posición como economía mundial a la 13ª; nuestra participación en el PIB Mundial cayó de 2.21% a 1.74%; y nuestro PIB Per Cápita pasó de la 53ª a 72ª posición.
Sin duda, la serie de resultados negativos incluidos en este análisis nos dicen que la supuesta integración comercial y productiva con Canadá y EEUU ha sido pésima y que la diversificación geográfica ha sido tóxica pues, fundamentalmente, se ha presentado en el creciente número de países de los cuales importamos para poder mantener a nuestra planta productiva en operación y lograr exportar, con muy reducido valor agregado en nuestro territorio hacia nuestros socios del T-MEC.
32 años de TLC: México de maquilador a ensamblador
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Apuntes finales
El comercio exterior es un elemento fundamental para el crecimiento de los países en desarrollo debido a lo reducido de su mercado interno, motivo por el cual México, al igual que muchos otros países lo adoptó como palanca de su desarrollo.
En 2024, el comercio exterior de México representó el 68% de su PIB Total, pues su Exportación constituyó el 33% y la Importación, el 35%.
En 1990, se inició la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, mismo que sería la piedra angular del proceso de desarrollo regional debido a las enormes ventajas comparativas y competitivas que había entre los tres países, de las cuales destacaba la complementariedad, situación que generó grandes expectativas de crecimiento, especialmente para México; sin embargo, nuestros funcionarios, en lugar de definir una estrategia específica para integrarse comercial y productivamente con sus socios del bloque, aplicaron teorías y dogmatismos distantes de la operación real del comercio internacional y del comercio exterior de México.
Los resultados han sido deplorables pues, la caída de México como economía mundial y generador de riqueza, se ha traducido en una muy reducida creación de empleos y de bienestar para los mexicanos.
Independientemente de la revisión del T-MEC que se avecina, es necesario definir una estrategia específica, inteligente y coherente para ubicar a México en el mercado de Canadá y Estados Unidos pues, desgraciadamente, en los 36 años desde que se invitó a Canadá a firmar un TLC, México ha sido incapaz de definirla.
Especial referencia me permito hacer a la “negociación del TPP-11”. que realizaron a pesar de los antecedentes negativos que había en relación con los 6 países que serían nuestros nuevos socios pues, en el periodo 1993-2017, nuestro déficit comercial ascendió a -131,036 millones US y, aun mucho peor después de su firma pues, entre 2018 y 2025 el déficit fue superior alcanzando -185,814 millones US en sólo 7 años.
Funcionarios mexicanos en la Luna agosto 19, 2019 (Click)
Un ejemplo de lo mucho que puede hacerse en relación con nuestros socios del T-MEC lo presento en el siguiente vínculo, cuando yo era el Consejero Comercial de México para Quebec y las Provincias Marítimas de Canadá con sede en Montreal pues, aun antes de que entrara en vigor el TLCAN, las expectativas creadas se tradujeron en la concreción de numerosos proyectos de exportación e inversión en nuestro territorio, que generaron numerosos empleos, enorme riqueza y mayor bienestar.
Resumen de Actividades de la Consejería Comercial de México para Quebec y las Provincias Marítimas de Canadá

