Opinión

Salidas de capitales y pagos de deuda subnacional ¿Signos de fortaleza o de debilidad?/Vidal Ibarra Puig

Por Vidal Ibarra Puig[1]

En nuestra colaboración anterior señalamos algunos de los aspectos que impiden que crezca la economía mexicana, concretamente la falta de inversión y la caída en el consumo, a pesar de las millonarias transferencias a los hogares por parte del gobierno; dinero que disminuye artificialmente la pobreza, pues las causas son estructurales, concretamente la falta de creación de empleos en el sector formal.

En esta nota veremos dos aspectos que caracterizan la situación actual del país.

El primero de ellos es las salidas de capitales; concretamente, tenemos que los No residentes tenían 1,779.5 miles de millones de pesos invertidos en instrumentos del gobierno mexicano hasta antes de las elecciones, más precisamente hasta el 31 de mayo de 2024. Al 4 de diciembre de este año, el saldo de sus inversiones es de 1,692.4 miles de millones de pesos, es decir han desinvertido, sacado del país, más de 87 mil millones de pesos. 

Esto debería de preocupar al gobierno mexicano, pues el diferencial de tasas de interés, aún compensadas por el margen de inflación, hacen sumamente atractivo invertir en México. Y aun así se llevan su dinero. Esto restringe la tendencia a la baja en las tasas de interés de nuestro banco central, pues de continuar haciendo más disminuciones, más capitales se saldrán.

Otros datos que llaman nuestra atención son los relativos a la deuda subnacional. En el siguiente cuadro se aprecia el monto de esta deuda para cada entidad federativa y el monto del servicio de la deuda que paga cada una de ellas.

En un trabajo que publicamos con ocasión del centenario de la Constitución Mexicana señalamos que “La problemática de la deuda subnacional, que está evolucionando a un problema de impago y una crisis en el sistema bancario nacional, ha sido permitida por la interpretación laxa de los artículos 73 y 117 constitucionales, los cuales a la luz de los problemas que han surgido sobre todo a partir del año 2000, han tenido que ser modificados para poder generar posibilidades de refinanciamiento expeditos de la deuda, así como el otorgamiento de garantías que comprometen el desarrollo a futuro de las poblaciones de cada una de las entidades federativas y municipios del país…”[1*]. A la luz de este cuadro, vemos que, en efecto, los montos de estas deudas significan una gran disminución en el bienestar de la población mexicana. Tan solo las cinco entidades más endeudadas deberán pagar este año 39,421.7 millones de pesos por el solo servicio de la deuda.

No queremos preguntarnos qué partido político gobierna en cada una de estas entidades, pero en el caso de la ciudad de México, la entidad con la deuda más grande y que rebasa los 100,000 millones de pesos, los intereses sumarán más de $14,000 millones ¿se imagina usted, lector todo lo que podría hacerse con esos $14,082.4 millones? Y la misma pregunta podría aplicarse a cada una de las otras entidades. Y otra pegunta que surge es ¿qué se hizo con ese dinero? ¿acaso ya tenemos unos servicios de salud como en Dinamarca?

El caso del estado de México es otro que llama la atención, pues como ya ha sido señalado, si bien su deuda es una de las cinco más elevadas del país (57 mil 366 millones de pesos y sigue aumentando a pesar de que no se han contratado créditos y es sostenible, según el Sistema de Alertas) este año tiene previsto el pago de 17 mil 537 mil 537 millones 775 mil 981 pesos para amortizar la deuda y disminuir los pasivos. Ese monto está distribuido en:  7 mil 413 millones 289 mil 755 pesos por Adeudos de Ejercicios Fiscales Anteriores (Adefas), amortizaciones por mil 744 millones 799 mil 435 pesos y 7 mil 647 millones 220 mil 369 pesos por el pago de intereses (servicio de la deuda). En total, los pasivos con los bancos privados y de desarrollo costarán más de 9 mil 392 millones de pesos. La situación es delicada, pues para el próximo año, el Congreso local tuvo que autorizar al gobierno mexiquense un presupuesto de egresos en el cual la amortización de la deuda y disminución de pasivos será de 15 mil 747 millones 941 mil 821 pesos. Es decir, deuda para pagar deuda [2].

Salidas de capitales, gastos enormes de intereses por concepto de la deuda subnacional (recursos que podrían estarse dedicando a la seguridad, construcción de escuelas, hospitales, infraestructura carretera, y un largo etcétera); el panorama del país es, por decir lo menos, negativo. Y hay que reconocer que, si bien parte de esta situación es responsabilidad de las autoridades actuales, a todos los niveles, cierto es que los excesos y la falta de respeto a la Constitución de gobiernos anteriores, tanto federales como estatales, tienen al país en esta disyuntiva de pagar intereses en lugar de mejorar los niveles de vida. Y ya es imposible pedirles cuentas a los gobernadores anteriores. Por su parte, la salida de capitales es un signo de desconfianza que no debe ser menospreciado.

Cuide su salud, cuide su dinero. Vacúnese contra la influenza y contra el coronavirus.


[1] Doctor en Economía por Sciences Po París; profesor investigador en el Departamento de Economía de la UAM Azcapotzalco.

[1*] “La Constitución de 1917 y la deuda subnacional. Un análisis de los cambios en los artículos 73 y 117 de la Constitución”, en “La Constitución de 1917 y el desarrollo económico en México a 100 años de su vigencia”, Vidal Ibarra Puig (comp.) Ed. UAM Azcapotzalco, 2018.

[2] https://monitorfinanciero.com.mx/cinco-estados-en-amarillo-por-el-pago-de-intereses-de-deudas-edomex-pagara-mas-de-7-mil-647-este-ano/.