***Las mipymes representan 99.8 % de los negocios del país y generan 71 % del empleo pero su acceso a servicios financieros sigue siendo limitado. Los sistemas operativos obsoletos son uno de los principales frenos.
Monterrey, Nuevo León, 11 de agosto de 2026. La infraestructura tecnológica que sostiene a gran parte del sistema financiero en México no está diseñada para servir a quienes más lo necesitan. Los datos son contundentes: Durante el cuarto trimestre de 2025, solo 26.5 % de las empresas mexicanas utilizó crédito de la banca comercial, mientras que 84.7 % no accedió a ningún tipo de financiamiento nuevo.(1)
En paralelo, la brecha de financiamiento para las micro, pequeñas y medianas empresas del país se estima en 164 mil millones de dólares, cifra equivalente a cerca del 14 % del Producto Interno Bruto nacional. (2) La pregunta no es si el dinero existe. La pregunta es por qué los financiamientos no llegan a dónde se necesitan.
Una parte importante de la respuesta está en los sistemas. Procesos que dependen de intervención manual en cada paso, plataformas que no se comunican entre sí, catálogos de productos que no pueden modificarse sin semanas de desarrollo técnico: estas son las señales más claras de que una institución financiera está operando con infraestructura que ya no responde al ritmo del mercado.
El diagnóstico se confirma desde otro ángulo: solo 15 % de las pymes mexicanas cuenta con una estrategia digital efectiva.(3) Esto no refleja falta de interés, sino falta de interlocutores tecnológicos capaces de adaptarse a su realidad operativa.
La transformación hacia una originación más ágil y de menor costo descansa en tres pilares operativos. El primero es el scoring y evaluación en tiempo real: sustituir los estados de cuenta en papel por el análisis de datos transaccionales, facturación electrónica (CFDI) y flujos de caja a través de APIs. El segundo son los cores bancarios modulares, que reemplazan las arquitecturas monolíticas por bloques tecnológicos capaces de habilitar una nueva línea de crédito en cuestión de días, no de meses. El tercero es la automatización de punta a punta, que permite procesar una solicitud de crédito desde su origen hasta la dispersión del recurso sin intervención manual, reduciendo el costo operativo por cada crédito otorgado.

«La modernización tecnológica no es un lujo para instituciones financieras grandes: es la condición mínima para que cualquier organización pueda servir de manera efectiva a los segmentos que históricamente han quedado fuera del sistema», señala Ernesto García, CEO de AurumCore.
Las señales de alerta en una institución financiera no siempre son ruidosas. A veces se manifiestan como conciliaciones que tardan días en cerrarse, como productos que no pueden ajustarse sin intervención del área de Tecnología de la Información (TI) o como integraciones con canales digitales que nunca terminan de funcionar del todo. Cada una de esas fricciones tiene un costo: en tiempo, en recursos y en clientes que se van a buscar una alternativa más ágil.
La brecha no es solo financiera. Es operativa. Y cerrarla requiere que las instituciones reconozcan que el problema no siempre es la falta de voluntad de prestar o de llegar a nuevos usuarios, sino la falta de herramientas tecnológicas que lo hagan posible a escala y con eficiencia real.
En este contexto, la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 documentó que 76.5 % de la población adulta ya cuenta con al menos un producto financiero formal, el nivel más alto desde 2015. El avance es real pero también lo es la distancia que falta recorrer: en la región sur del país, esa cifra cae a 67.7 % y entre la población hablante de lengua indígena a 58.2 %.(4)
Esa distancia solo puede acortarse si las instituciones que quieren atender a estos segmentos tienen sistemas capaces de operar con flexibilidad, bajo costo y sin depender de infraestructura física costosa.
En ese escenario, soluciones como AurumCore han ganado relevancia al facilitar el diseño, prueba y lanzamiento de productos financieros adaptados a distintos perfiles de usuario e institución. Su arquitectura modular permite que una organización financiera, sin importar su tamaño o etapa de desarrollo, pueda activar las capacidades que necesita hoy y escalar conforme crece su operación, sin rediseñar todo el sistema desde cero.
«El futuro del crédito comercial en México no dependerá de quién tenga la red de sucursales más grande, sino de quién cuente con la infraestructura tecnológica más ágil para evaluar el riesgo.«, concluye García.
AurumCore nace con una visión de largo plazo, pensada desde su arquitectura para adaptarse a los desafíos que el mercado financiero mexicano enfrenta hoy y los que vendrán en la próxima década. Para las instituciones que buscan cerrar la brecha operativa y alcanzar a los segmentos que el sistema aún no sirve bien, esa visión no es un diferenciador: es el punto de partida.
¿Cuáles de las decisiones tomadas hoy, serán clave para definir a los verdaderos líderes de la industria financiera en el futuro? La modernización de la infraestructura financiera no es un proyecto de TI, es una decisión estratégica que define si una institución puede crecer, incluir y competir en el mercado que viene. La verdadera pregunta –la que cada institución debería hacerse hoy– es si su infraestructura de core actual la está impulsando hacia ese futuro o si ya se convirtió en el obstáculo que la detiene.
1 Banco de México, Encuesta Trimestral de Evaluación del Mercado Crediticio, Q4 2025.
2 Corporación Financiera Internacional / Banco Mundial, 2017.
3 Estudio Digitalización Pymes 2024, Concanaco-Servytur.
4 INEGI / CNBV, ENIF 2024.
Acerca de AurumCore
AurumCore es una plataforma de habilitación de servicios financieros de nueva generación que impulsa la inclusión financiera e intercambios de valor, revolucionando el sistema financiero y adaptándose a lo que las organizaciones y sus clientes necesitan. En AurumCore impulsamos una nueva forma de hacer banca: abierta, modular y enfocada en las personas.

