Opinión

Cuatro señales para entender el futuro de la IA, la ciberseguridad y los negocios/Daniela Menéndez

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Por: Daniela Menéndez, Country Manager de Palo Alto Networks México

El Mes de la Ciberseguridad llega este año en un momento donde la aceleración de la inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma de trabajar de las empresas, pero también la velocidad y escala con la que pueden actuar los ciberdelincuentes y se ha hecho más evidente un cambio de fondo: la ciberseguridad dejó de ser exclusivamente un asunto tecnológico para convertirse en un tema de continuidad de negocio, resiliencia y confianza.

Frontier AI ya ofrece una muestra de la dimensión de este cambio. En una investigación realizada durante dos meses, Unit 42 utilizó NOVA, un sistema autónomo apoyado en múltiples modelos Frontier AI, para analizar 3,915 proyectos de software de código abierto e identificar 14,090 vulnerabilidades confirmadas; 99.4% no habían sido reportadas previamente y 40% fueron clasificadas como de severidad alta o crítica. 

Al mismo tiempo, Unit 42 documentó que los atacantes ya pueden apoyarse en IA para reducir drásticamente sus tiempos de operación: en un incidente investigado en 2026, más de 50 técnicas estructuradas, tácticas y procedimientos especializados

Daniela Menéndez.

fueron utilizados para comprimir semanas de trabajo en menos de 10 horas, mientras Palo Alto Networks señala que, en ataques reales, la exfiltración de información ya puede comenzar en menos de una hora y que los escáneres automatizados pueden comenzar a aprovechar nuevas vulnerabilidades apenas 15 minutos después de hacerse público un catálogo de vulnerabilidades. 

Estos ejemplos muestran por qué ya no basta con cuestionar si una empresa puede sufrir un ataque, sino qué tan preparada está para detectar una exposición, responder a velocidad de máquina y mantener sus operaciones cuando éste ocurra. En este contexto, presento cuatro señales ayudan a entender cómo está cambiando la relación entre IA, ciberseguridad y negocios, y qué deberían tener en el radar los líderes empresariales.

1. La IA está acelerando los ciberataques y redefiniendo los tiempos de respuesta

Sabemos que las organizaciones aprovechan la inteligencia artificial para ser más productivas, y que los ciberdelincuentes la usan para automatizar tareas y acelerar distintas etapas de un ataque. Así, el cambio más importante quizá no sea qué pueden hacer, sino qué tan rápido pueden hacerlo.

Unit 42 documentó en septiembre de 2026 un caso que muestra la magnitud del cambio: un atacante utilizó Frontier AI y agentes especializados para desarrollar en menos de 10 horas una intrusión que,  normalmente habría requerido alrededor de dos semanas de trabajo humano, que combinó técnicas sofisticadas para obtener código credenciales privilegiadas.

Esto reduce drásticamente la ventana que tienen las empresas para detectar y contener una amenaza. Los equipos de seguridad ya no compiten únicamente contra personas, sino contra procesos capaces de automatizar partes del ataque a velocidad de máquina. Por eso la prevención debe evolucionar. Automatizar la detección y respuesta, reducir continuamente las exposiciones y preparar a las personas para reconocer intentos de fraude o engaño ya no son buenas prácticas aisladas, sino componentes de la resiliencia del negocio. El reto no es evitar absolutamente todos los ataques, sino impedir que un incidente inicial se convierta rápidamente en una crisis empresarial.

2. La próxima identidad corporativa puede no ser humana

Durante décadas, gestionar identidades significaba controlar el acceso de empleados, proveedores y clientes; hoy debemos sumar máquinas, aplicaciones y agentes de inteligencia artificial capaces de interactuar con información y sistemas empresariales.

La escala merece atención: 9 de cada 10 organizaciones experimentaron una brecha relacionada con identidad durante el último año y las identidades de máquinas e IA ya superan a las humanas en una proporción de 109 a 1. Además, 61% de las solicitudes de acceso privilegiado todavía se atienden mediante privilegios permanentes y no bajo demanda.

Hace unos meses Unit 42 identificó un ataque vinculado al Estado iraní, donde se suplantó al departamento de TI de Dubai Airports y enviaron un proyecto de Visual Studio disfrazado de prueba de programación. Al abrirlo, el supuesto proyecto podía desencadenar una infección de malware de varias etapas, permitiendo a los usuarios desplegar una herramienta de acceso remoto y establecer un túnel hacia el entorno de la víctima. Lo curioso es que los atacantes dejaron una pista inusual: utilizaron infraestructura con temática de la serie “Peaky Blinders” e incluyeron la canción principal de la serie en un repositorio público de GitHub.

Esto obliga a pasar de la pregunta “¿quién eres?” a otras igual de importantes: “¿qué puedes hacer?”, “¿realmente necesitas hacerlo?” y “¿por cuánto tiempo?”. En la era de la IA agéntica, administrar correctamente los privilegios de personas, máquinas y agentes será fundamental para evitar que una credencial legítima termine siendo la puerta de entrada de un atacante.

3. La IA ya está dentro de las organizaciones, con o sin gobernanza

La velocidad de adopción de la inteligencia artificial también está rebasando la capacidad de algunas empresas para establecer controles. Equipos y colaboradores incorporan asistentes, modelos y aplicaciones para escribir código, analizar información o automatizar tareas, muchas veces sin tener plena visibilidad sobre los datos que utilizan o los permisos que reciben.

Unit 42 advierte, por ejemplo, que la llamada vibe coding permite generar código a una velocidad superior a la que los procesos tradicionales de revisión y gobierno pueden supervisar. Incluso bloquear herramientas de IA no elimina necesariamente el problema, pues las personas pueden utilizarlas fuera del entorno corporativo y trasladar después el resultado a sistemas autorizados. 

La llegada de agentes autónomos profundiza esta discusión, pues ya no basta con vigilar lo que una IA “dice”; las empresas necesitan controlar lo que la IA puede hacer cuando tiene capacidad para ejecutar acciones por sí misma. Ahora ya no se trata de saber si una organización utiliza IA, sino si sabe dónde está, qué información utiliza y qué acciones tiene permitido ejecutar. Visibilidad, protección de datos, control de acceso y supervisión continua deben avanzar al mismo ritmo que la innovación.

4. El objetivo de los ataques está migrando de la información a la operación

Otra señal que debemos considerar es que el impacto de los ataques ya no se limita al robo de datos. Una intrusión puede detener procesos, afectar clientes, generar pérdidas y paralizar servicios esenciales. Esta evolución adquiere todavía más importancia en industrias donde convergen TI, tecnología operacional, nube e IA. Este año, el uso de modelos Frontier AI permitió descubrir más de 14,000 vulnerabilidades previamente desconocidas en software de código abierto, una muestra de la velocidad con la que estas capacidades pueden localizar nuevas exposiciones. El reto es especialmente relevante para infraestructuras críticas, donde actualizar un sistema no siempre puede hacerse de inmediato debido a requisitos de disponibilidad y seguridad operacional.

Más allá de la protección: construir resiliencia para la era de la IA

Para México y América Latina, estas tendencias dejan una conclusión clara: en una región donde empresas, gobiernos e industrias están acelerando su digitalización y la adopción de inteligencia artificial, la ciberseguridad debe avanzar al mismo ritmo. La IA está acortando los tiempos de los ataques, mientras que la multiplicación de identidades humanas, de máquinas y agentes autónomos, junto con una mayor interconexión de operaciones e infraestructura crítica, amplía los puntos de exposición. 

Frente a este escenario, el reto no es frenar la innovación, sino hacerla segura desde el principio, combinando tecnología con capacitación, gobierno de la IA, protección de identidades y capacidad de respuesta. Octubre, Mes de la Ciberseguridad, es un buen momento para recordar que la resiliencia digital ya no es únicamente responsabilidad del área de TI: es una condición para proteger la continuidad del negocio, la confianza de clientes y ciudadanos, y la competitividad de las organizaciones de México y América Latina en la nueva economía impulsada por IA.