Empresas y Comercio, Opinión

México: un simple trampolín chino/Arnulfo R. Gómez

Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático Comercio Exterior)

Ellos se ríen de mi porque soy diferente

Yo me río de ellos porque todos son igualitos

Anónimo

En un artículo de CNN de hoy, señalan que La manufactura en México florece mientras Estados Unidos y China apuestan por su industria.

La fabricación en México es atractiva para las empresas que experimentaron problemas en la cadena de suministro durante la era de la pandemia o que desean disminuir la dependencia del comercio entre Estados Unidos y China en medio de la incertidumbre geopolítica.

Las exportaciones de contenedores de China a México aumentaron casi un 60% en enero en comparación con hace un año, según las Estadísticas de Comercio de Contenedores analizadas por Xeneta.

Un informe de abril de Moody’s Analytics dijo que, si bien México aumentó su producción manufacturera, la producción puede verse impulsada por bienes fabricados fuera del país.

El aumento de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos “fue aproximadamente igualado por un crecimiento simultáneo y estrechamente correlacionado de las importaciones mexicanas desde China”, según los analistas de riesgo país de S&P Global Market Intelligence, José Enrique Sevilla-Macip y John Raines.

Comentarios

El fenómeno que describen en la nota, lo presentan como una novedad, pero, realmente es una constante que se presentó desde que entró en vigor el TLCAN, es decir, desde hace 30 años.

Pareciera que, nuestros altísimos funcionarios, no se daban cuenta del gravísimo error y daño que estaban provocando al firmar TLC’s al por mayor y realizar una desgravación arancelaria unilateral que, fue adoptada como esencia de la política y estrategia del comercio exterior mexicano, pero, lo que realmente estaban generando, era una competencia desleal en contra del empresariado mexicano.

Preciso es señalar que, cuando todavía no entraba en vigor el TLCAN, sin saber cuál podría ser su evolución y menos la problemática, firmaron un TLC´s con Bolivia, así como con Colombia, Venezuela y Costa Rica, mismos que entraron en vigor en 1995, lo que nos habla de actos apresurados y que pareciera que no hubo una labor de inteligencia comercial adecuada para definir una estrategia

Especial referencia tengo que hacer al de Costa Rica, país en donde yo fui Consejero Comercial, de 1981 a 1983, y con el que, tradicionalmente registramos un superávit comercial, pero, en el periodo 1993 – 2023, ya acumulamos un déficit en la balanza comercial por -7,186 millones US, siendo las principales productos importados por México los procesadores y controladores, productos de alto valor agregado.

Tampoco se dieron cuenta de que, desde 1995, la planta productiva nacional ha tenido que trabajar con un marco sistémico totalmente deficiente, por lo que, a pesar de la mejora en la productividad que muchas empresas mexicanas han desarrollado, no logran competir adecuadamente en el mercado internacional.

Los conocimientos teóricos de esos altísimos funcionarios, avalados por numerosos diplomas de estudios realizados en México y en el extranjero, no subsanaron su desconocimiento de la operación real del comercio internacional y del comercio exterior mexicano y, cuando yo cuestioné a algunos ellos, sobre la reducida competitividad de México y las crecientes importaciones procedentes de Asia, así como del enorme déficit que estaba generándose con países de ese Continente, mostraron su enorme ignorancia, prepotencia y candidez señalando que eso no era problema pues, el 60% de esas importaciones eran de insumos que incorporábamos en bienes producidos en nuestro territorio y reexportados a EEUU, Canadá y a otros países.

Apuntes finales

Desgraciadamente, la “estrategia” del comercio exterior mexicano, adoptada en el año de 1995, sigue basada en una creciente importación de insumos, para maquilar o simplemente ensamblar en nuestro territorio, con reducido valor agregado a la reexportación, sin que realmente se hayan aprovechado las facilidades y mecanismos de acceso preferencial que Canadá y EEUU habían concedido a México en el TLCAN.

El objetivo de este proceso tan favorable para México, era añadir valor creciente en la región y en nuestros envíos a nuestros socios del entonces TLCAN, con el fin último de crear empleos y bienestar en nuestro país, así como reducir los problemas de migración que cada día son mayores.

Voces México (vocesmexico.com)

Hoy, la situación está haciendo crisis y, muy probablemente, México tampoco aprovechará la oportunidad que se nos está presentando con el “nearshoring”, situación que ya vivimos con el TLCAN pues no se ve que haya estrategia alguna, con programas, proyectos y políticas públicas realistas que permitan aprovechar esta nueva oportunidad.