Opinión

México ante el gran desafío de la postcosecha: la calidad como pasaporte para conquistar el mundo/Francisco Seva Rivadulla

Por Francisco Seva Rivadulla (Periodista Agroalimentario Internacional)

El Dr. Jorge Alberto Osuna advierte de que la cosecha de fruta inmadura puede dañar la imagen del sector y defiende la calidad, la capacitación y la diversificación internacional como pilares del futuro

México es una de las grandes potencias mundiales en la producción de mango. Con una producción superior a los dos millones de toneladas anuales, el país dispone de unas condiciones privilegiadas para consolidar y ampliar su presencia en los mercados internacionales. Sin embargo, el gran reto ya no está únicamente en producir más, sino en garantizar que la fruta llegue al consumidor con la máxima calidad.

La postcosecha se ha convertido, en este contexto, en uno de los grandes desafíos estratégicos para la industria mexicana del mango.

Así lo considera el Doctor Jorge Alberto Osuna, reconocido investigador, especializado en postcosecha, retirado, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP)

Osuna analizó la situación actual de la postcosecha en México, los errores que todavía se producen, las oportunidades de los mercados internacionales y los avances tecnológicos que pueden permitir a la industria mexicana llegar a destinos cada vez más lejanos.

«Un mango fisiológicamente inmaduro va a llegar al mercado como una fruta sin calidad y puede destruir toda la imagen que anteriormente se había construido», advierte el especialista.

Estados Unidos: Una enorme ventaja por proximidad geográfica

México produce más de dos millones de toneladas de mango, aunque únicamente entre el 16% y el 20% se destina a la exportación. Una parte importante de la producción se consume en el mercado nacional o se destina a la industria para la elaboración de bebidas, purés, productos congelados y mango deshidratado.

En el ámbito internacional, Estados Unidos y Canadá concentran la mayor parte de las exportaciones mexicanas. La proximidad geográfica constituye una enorme ventaja competitiva, ya que el transporte terrestre permite llegar a estos mercados en pocos días.

Esta circunstancia facilita considerablemente el manejo de la fruta después de la cosecha. Con una adecuada refrigeración y una correcta selección del momento de corte, el mango mexicano puede llegar en buenas condiciones a los mercados de destino.

La calidad comienza mucho antes de llegar al empaque

Uno de los mensajes centrales de nuestro entrevistado es que la postcosecha no comienza cuando la fruta entra en la central de empaque. En realidad, la calidad que posteriormente llegará al consumidor se construye desde el propio campo.

El control de plagas y enfermedades, el riego, la nutrición y el manejo general de las plantaciones son factores esenciales para obtener una fruta con las condiciones necesarias para competir en los mercados.

Pero, según el Dr. Osuna, existe un momento especialmente decisivo: la cosecha.

Un mango cortado antes de alcanzar la madurez fisiológica necesaria puede desarrollar problemas de sabor, textura y calidad durante su proceso de maduración. El riesgo no es únicamente perder una operación comercial, sino afectar directamente a la confianza del consumidor.

Por el contrario, una fruta que permanece el tiempo adecuado en el árbol puede desarrollar mejores características de color, sabor y calidad nutricional.

La dificultad aparece cuando las presiones comerciales provocan que la fruta sea recolectada antes de tiempo para cubrir una necesidad puntual del mercado.

El peligro de cosechar mango demasiado verde

Las presiones de compradores pueden generar situaciones en las que se prioriza la disponibilidad inmediata sobre la calidad.

Cuando existe escasez de fruta, el mercado puede exigir más volumen incluso aunque la producción todavía no haya alcanzado el punto óptimo de cosecha. Esta situación obliga a tomar decisiones que, según el especialista, pueden tener consecuencias negativas para toda la cadena comercial.

Un mango inmaduro puede llegar físicamente al mercado, pero no necesariamente ofrecerá la experiencia que espera el consumidor.

«Si llegamos con una fruta que no sabe a mango, el consumidor puede comprarla una vez, pero puede tardar semanas en volver a comprar mango», señala el Dr. Osuna.

Por ello, la responsabilidad debe ser compartida entre todos los integrantes de la cadena: productores, compradores, exportadores e importadores.

El objetivo debe ser construir un mercado estable, basado en la calidad y en la confianza del consumidor, en lugar de buscar únicamente beneficios inmediatos que puedan perjudicar la imagen del producto a medio y largo plazo.

Europa y Asia, una oportunidad para el mango mexicano

Uno de los aspectos más interesantes es el análisis de las posibilidades de México para acceder a mercados más lejanos.

Europa, Japón, Oriente Medio y otros destinos asiáticos representan oportunidades de crecimiento para la industria mexicana. Son mercados que pueden exigir mayores estándares de calidad y una logística más compleja, pero también pueden ofrecer mejores precios para productos diferenciados.

Para llegar a estos destinos, la postcosecha adquiere una importancia todavía mayor.

El transporte aéreo permite que la fruta llegue rápidamente, pero sus costes pueden ser entre tres y cuatro veces superiores a los del transporte marítimo. Por ello, el desarrollo de tecnologías que permitan ampliar la vida comercial del mango resulta fundamental.

Osuna destaca que actualmente existen técnicas capaces de permitir que la fruta llegue en buenas condiciones a mercados situados a varias semanas de distancia.

Refrigeración, humedad y nuevas tecnologías

La refrigeración continúa siendo una de las herramientas más eficaces para conservar el mango durante el transporte, pero no es la única.

El control de la humedad relativa resulta especialmente importante en los trayectos largos. El mango es una fruta con un elevado contenido de agua y la pérdida excesiva de humedad puede afectar considerablemente a su apariencia y calidad comercial.

También existen recubrimientos y tecnologías destinadas a reducir la pérdida de agua y a regular el proceso de maduración.

El manejo del etileno es otro de los aspectos fundamentales. Esta hormona vegetal es necesaria para que el mango madure, desarrolle su color, su textura y su sabor, pero desde el punto de vista comercial es necesario controlar su acción para evitar que la fruta madure demasiado pronto.

La utilización de tecnologías que retrasen la acción del etileno puede permitir ampliar considerablemente la vida comercial del mango y facilitar su llegada a mercados más lejanos.

Según el Dr. Jorge Alberto Osuna, la tecnología actual permite manejar envíos de hasta cinco o seis semanas, siempre que la fruta tenga la calidad adecuada desde el origen.

Organización de los productores

El especialista considera que la organización de los productores será fundamental para aprovechar nuevas oportunidades comerciales.

México cuenta con producción, variedades, experiencia y ventanas comerciales adecuadas. El desafío consiste en establecer estructuras comerciales y logísticas capaces de garantizar el cumplimiento de los requisitos de calidad desde el campo hasta el mercado de destino.

En este sentido, la palabra clave es clara: organización.

Una mayor coordinación entre productores, comercializadores y exportadores podría sería la llave de acceso para que un mayor número de empresas y productores participen directamente en los mercados internacionales.

La capacitación será decisiva para el futuro

Para nuestro consultado, uno de los factores más importantes en el futuro de la postcosecha será la capacitación.

La industria necesita seguir formando a productores, trabajadores de campo, responsables de empaques y operadores logísticos.

Muchas prácticas aparentemente sencillas pueden tener un impacto enorme en la conservación de la fruta.

La exposición del mango al sol después de la cosecha, por ejemplo, puede reducir considerablemente su vida comercial. El correcto manejo de la temperatura, la humedad y el transporte resulta esencial para conservar la calidad.

La capacitación también debe extenderse a la inocuidad.

La higiene de los trabajadores y el control de los procesos de lavado y desinfección son fundamentales para evitar riesgos de contaminación. Según el especialista, los puntos de contacto de los trabajadores con la fruta y el uso del agua son dos de los principales aspectos que deben ser controlados.

La calidad y la inocuidad no pueden entenderse como conceptos independientes.

Una fruta verdaderamente competitiva debe ser atractiva, sabrosa, segura y capaz de llegar en perfectas condiciones al consumidor.

México tiene el potencial para crecer

La industria mexicana del mango dispone de unas condiciones excepcionales para continuar creciendo.

Además de las oportunidades de exportación en fresco, existe un amplio potencial para desarrollar productos de mayor valor añadido, como mango congelado, deshidratado, purés y bebidas.

Al mismo tiempo, el mercado nacional continúa siendo de enorme importancia. México es uno de los grandes consumidores mundiales de mango y la demanda interna representa también una importante oportunidad para los productores.

La gran conclusión del Dr. Osuna es que México cuenta con producción, conocimiento, tecnología y experiencia. El desafío está en aprovechar todos esos recursos de una manera más coordinada.

La postcosecha será una de las grandes herramientas para conseguirlo.

El futuro del mango mexicano dependerá de la capacidad del sector para mejorar la organización, reforzar la capacitación, evitar la cosecha prematura y apostar por una calidad que acompañe a la fruta desde el árbol hasta el consumidor final.

Porque, como subraya el Dr. Osuna, la tecnología para llegar a mercados lejanos ya existe. Ahora, el gran reto es que toda la cadena del mango asuma que la calidad no se improvisa al final del proceso: se construye desde el campo y se protege hasta que la fruta llega a la mesa del consumidor.