Por Arnulfo R. Gómez (Catedrático comercio exterior)
Ellos se ríen de mi porque soy diferente
Yo me río de ellos porque todos son igualitos
Anónimo
Recientemente, la Revista Expansión realizó un comentario sobre el comercio exterior de México en relación con la revisión del T-MEC, con un objetivo muy claro: reducir la dependencia de nuestro país de Asia y fortalecer la integración de Norteamérica, sin embargo, las cifras del comercio exterior mexicano muestran que la realidad avanza en una dirección más compleja.
Entre enero y abril de 2026, las importaciones de Asia se dispararon 42%, mientras que las compras a Estados Unidos y Canadá, sus socios T-MEC, apenas aumentaron 2.1%.
Los datos muestran que, mientras la integración regional ocupa un lugar central en las negociaciones comerciales, la manufactura mexicana sigue dependiendo de manera importante de insumos, componentes y tecnología provenientes del continente asiático.
Comentarios.
La referencia a que hace Expansión, sin duda, es preocupante y no solo se trata de una situación relativa al cuatrimestre más reciente, sino que es un problema que data de hace más de 30 años, antes de que se firmara el TLCAN y de su entrada en vigor.
El objetivo fundamental del TLC era una integración comercial y productiva entre Canadá, EEUU y México, con el fin último de generar mayor valor agregado en la región para crear más empleos, así como mayor riqueza y bienestar. Con este proceso, México sería grandemente beneficiado pues se esperaba un desarrollo económico que creara mejores condiciones de vida en nuestro territorio, lo que reduciría grandemente la emigración de capital humano de nuestro país.
Gracias a la desregulación de sectores y las reformas estructurales que se realizaron en la economía mexicana en el periodo 1988/1994, en los tres primeros años del TLCAN parecía que la idea se lograría concretar pues, la exportación mexicana a sus socios pasó de representar el 85.71% del total, en 1993, al 90.74% en el año 2000 y, dicho nivel se mantuvo con ligeros altibajos por el resto de los años y, en el 2025, el porcentaje fue de 86.36%.
Por el lado de la importación, parecía que la situación también evolucionaba positivamente pues, del 71.09% que representó en 1993, en 1996 llegó a 77.43%, sin embargo, a partir de este año, el descenso en el porcentaje fue continuo y, en 2025, sólo representó el 36.15% de la importación total, el nivel más bajo del periodo.
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El señalamiento de la Revista Expansión hace mucho más evidente una situación verdaderamente deplorable pues se trata de un problema estructural que, en el primer cuatrimestre de 2026, se volvió más evidente ya que la importación procedente de Asia fue de 49.59%, el porcentaje más elevado del periodo enero/abril de 1993 a 2026, situación que ha determinado que nuestros socios del T-MEC consideren a México como el patio trasero a través del cual acceden a sus mercados los productos asiáticos.

Durante el periodo 1988/1994, las reformas y la desregulación realizadas en diversos sectores de la economía mexicana nos convirtieron en un país muy competitivo, lo que supuestamente nos permitiría acceder al mercado norteamericano y lograr la tan ansiada integración, así como los beneficios que normalmente se derivan de un proceso bien pensado e inteligentemente instrumentado.
Esa integración comercial y productiva se lograría al aprovechar las ventajas comparativas de cada país en la producción compartida; al incrementar la competitividad en la producción de bienes y servicios en el mercado regional; al aumentar los flujos de inversión extranjera directa hacia la región; y al generar empleos y elevar la calidad de vida de la población.
Al final, ninguno de los 5 objetivos se logró debido a que durante el periodo de 1994/2000 no hubo acciones que permitieran mantener la competitividad a través un marco sistémico eficiente, de tal manera que la base fundamental del problema que estamos padeciendo fue originado por la carencia de una estrategia orientada a cumplir con el objetivo del TLCAN, a fin de posicionarnos y consolidar nuestra presencia en ese mercado, con programas, proyectos y políticas públicas realistas.
Funcionarios mexicanos en la Luna agosto 19, 2019
Los altísimos funcionarios mexicanos expertos en comercio internacional y en el comercio exterior de México, miembros del que ellos mismos llaman el más experimentado y mejor equipo negociador de TLC’s optaron por una política de apertura que, según ellos, permitió a las empresas nacionales reducir sus costos de operación al proveerles de acceso a materias primas, insumos y bienes de capital con condiciones de precios y calidad internacionales”, lo que se convirtió en una aberración total pues, crearon una competencia desleal en contra de la planta productiva nacional al liberar la importación de bienes producidos en otros mercados en mucho mejores condiciones.
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El instrumento preferido de los altísimos funcionarios fue la firma compulsiva, irreflexiva e irresponsable de TLC’s, sin que hubiera algún proceso interno de ajuste que permitiera enfrentar la situación tan desventajosa que crearon al no diseñar una estrategia integral que incluyera competitividad, fomento industrial, comercio exterior, fomento de las exportaciones y la captación de flujos de IED hacia nuestro país.
Esta situación, en el contexto que hemos vivido en los 32 años más recientes resulta natural pues, tanto el WEF, el IMD y el IMCO señalan la baja calidad de nuestras instituciones y de sus funcionarios, al ser incapaces de resolver los problemas estructurales de nuestro país para que incidan positivamente en el desarrollo de nuestra economía, ya que sus actividades se han realizado bajo un esquema de improvisación y simulación, sin tener en cuenta los grandes antecedentes negativos que había, por ejemplo, con el TPP-11, terrible desastre que describo en el siguiente vínculo.
TPP-11 El peor TLC que han firmado
Por eso, la tan ansiada integración comercial y productiva con nuestros socios del TLCAN, que se lograría debido a la “experiencia y habilidad” adquirida a través de la maquila manufacturera, no se concretó y cada día está más lejos de lograrse debido a los problemas estructurales que se han agudizado en nuestro país, especialmente en materia de:
- Agua
- Mano de obra capacitada: en manufactura, ingeniería, robótica, automatización etc.
- Energía eléctrica con estándares internacionales
- Infraestructura carretera, ferrocarrilera y portuaria cara y deficiente
- Inseguridad
- Corrupción y
- Estado de derecho
Apuntes finales
Desgraciadamente, el gran volumen de exportaciones mexicanas a EEUU y Canadá se ha logrado con base en la creciente incorporación de insumos no mexicanos de fuera de la región, principalmente de Asia.
En el año 2025, la Importación Intermedia en México ascendió al 76.77% de la Importación total y, en los 4 primeros meses de 2026, el porcentaje se incrementó a 79.88%, es decir, insumos que la planta productiva nacional requiere para mantener su operación y que difícilmente se producen en nuestro territorio, lo cual nos habla de un nulo desarrollo exportador en nuestro país.
Esta situación resulta más preocupante porque, en el caso de la importación de bienes intermedios que originalmente procedían del T-MEC, en gran volumen, han sido sustituidos por bienes elaborados en Asia, algunos de ellos, de empresas norteamericanas que ante la baja competitividad de México, desplazaron sus maquiladoras y procesos productivos de nuestro país a ese continente, al igual que lo hicieron numerosas empresas norteamericanas radicadas en su mismo territorio, buscando mayor competitividad, productividad y precios bajos en otros países, principalmente asiáticos.
De acuerdo con las cifras más recientes de que se dispone, publicadas en 2020 por BANCOMEXT, en el periodo 2001 – 2015, un total de 2,468 empresas exportadoras abandonaron nuestro territorio.
La disminución de la Importación de Bienes de Capital agrava esta negativa situación pues, si en el primer cuatrimestre de 1993 constituían el 17.73% de la Importación Total, para el correspondiente a 2026, fue de sólo 7.44%, es decir, un decremento de -10.29% que refleja el poco atractivo que representa nuestro país para la inversión extranjera directa a fin de producir bienes y servicios en nuestro territorio.
Esta negativa situación se confirma con la ubicación de México en el Ranking de Competitividad Mundial 2026, elaborado por el Centro de Estudios Estratégicos para la Competitividad del IMD, al caer del 55º lugar al 62º lugar de un total de 70 economías debido, principalmente, a la falta de certeza jurídica para la inversión; y en calidad de las instituciones en el 67º.
De las 10 economías seleccionadas de América, México se ubicó en el 8º lugar superado por EEUU, Canadá, Chile, Puerto Rico, Argentina, Colombia y Perú.
Por debajo de México sólo quedaron Brasil y Venezuela.
Sin duda, mucho habrá que trabajar para lograr generar una plataforma exportadora sólida y competitiva.

