Opinión

Otredades/La IA en la vida política y social de América Latina/José Sobrevilla

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Por José Sobrevilla

Nuestro continente se encuentra en una encrucijada tecnológica que va mucho más allá de la mera adopción de novedades informáticas; con más del 80% de su población concentrada en ciudades, la región convive con demandas urgentes en materia de seguridad, transparencia y servicios públicos. En este escenario, la Inteligencia Artificial (IA) se presenta como una promesa casi mágica de modernización; sin embargo, al ser una tecnología importada mayoritariamente desde los grandes centros de poder global, corre el riesgo de convertirse en un espejo que amplifica nuestras peores deudas sociales: la desigualdad estructural, la polarización política y el peligro de un control autoritario camuflado como ‘eficiencia digital’.

Cuando miramos el lado positivo, los avances en la gestión pública demuestran que la tecnología puede humanizar la burocracia si se diseña con empatía y soberanía; un gran ejemplo de esto es PROMETEA, un sistema creado en Buenos Aires por fiscales y tecnólogos locales que logró reducir el tiempo de redacción de documentos legales de hora y media a solo sesenta segundos, cuidando siempre los derechos de los ciudadanos. Esta experiencia inspiró herramientas similares, como PretorIA en Colombia, lo que demuestra que cuando hay voluntad política y talento local, no dependemos de recetas extranjeras. En el terreno electoral, países como México, Brasil y Colombia ya usan bots y sistemas de verificación para limpiar los procesos y devolverle la confianza a la gente frente a las urnas.

Esta búsqueda de identidad tecnológica alcanza su máximo exponente en Latam-GPT, un proyecto coordinado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile. Hablamos de un modelo de código abierto entrenado con una cantidad descomunal de textos —más de 8 terabytes de documentos judiciales argentinos, archivos de bibliotecas peruanas y libros escolares colombianos—. A diferencia de las plataformas comerciales de Silicon Valley, que suelen fallar al interpretar los contextos sociales de una protesta en Bogotá o la idiosincrasia de un barrio en Buenos Aires, este modelo busca entender los giros lingüísticos de nuestra región, como el significado real del ‘mañana’, e incluye lenguas originarias como el quechua, el guaraní y el mapudungún (idioma originario del pueblo mapuche chileno). Es el paso definitivo para dejar de ser simples consumidores y convertirnos en creadores.

El impacto positivo también se siente en las calles y en la tierra. En Barranquilla, la plataforma MAIIA ayuda a mapear asentamientos informales con una precisión enorme, lo que permite que el agua potable o una nueva avenida llegue exactamente a los barrios más olvidados. En Chile, el Proyecto MIRAI cruza la medicina con el análisis de datos para anticipar el riesgo de cáncer de mama años antes de que aparezcan los primeros síntomas, salvando vidas gracias a la prevención. Mientras tanto, en los campos, la startup argentina Kilimo ha logrado que los agricultores ahorren 72 mil millones de litros de agua en una época marcada por la crisis climática. Incluso la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, resalta cómo estas herramientas salvan vidas en el Caribe mediante sistemas de alerta temprana ante desastres naturales.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es alarmante y nos recuerda que la tecnología nunca es neutral. En 2019, un sistema piloto de reconocimiento facial en Río de Janeiro, debido a un fallo del algoritmo, detuvo erróneamente a una mujer por un asesinato que no cometió. Lo más grave es que el 90% de los detenidos durante esa prueba fueron personas negras, desnudando cómo la IA puede automatizar y profundizar el racismo estructural. No fue un simple error técnico; fue el reflejo de importar paquetes de vigilancia cerrados para ahorrar costes, en lugar de construir herramientas propias que respeten la diversidad de nuestras sociedades en una región con una brecha digital que requiere inversiones millonarias.

El peligro más inmediato para la convivencia democrática es la desinformación masiva. El caso de Brasil es una herida abierta: las campañas de mentiras automatizadas polarizaron tanto a la sociedad que terminaron detonando un intento de golpe de Estado. Aunque el Tribunal Superior Electoral brasileño reaccionó con firmeza creando canales de denuncia y educación cívica, la respuesta en el resto del continente es preocupantemente desigual. Mientras Brasil y México logran sentar a gigantes como Google o Meta en la mesa de negociación, países como Bolivia, Panamá o la República Dominicana quedan desprotegidos al no tener canales directos de comunicación ni leyes firmes que regulen a estas corporaciones privadas.

La línea que separa a una ‘ciudad inteligente’ de un ‘estado de vigilancia’ es muy delgada. En 2017, el gobierno de la provincia de Salta, en Argentina, se alió con Microsoft para implementar un sistema que prometía predecir el embarazo adolescente con nombre y dirección. El resultado fue una pesadilla de privacidad: agentes estatales terminaron vigilando y fotografiando físicamente a niñas en situación vulnerable basándose en un algoritmo del que nadie conocía los criterios. En una línea similar de retroceso, algunos tribunales de Buenos Aires decidieron cambiar el sistema local PROMETEA por ChatGPT para acelerar procesos, cambiando una herramienta transparente y controlada por profesionales de la región por una ‘caja negra’ comercial que envía datos al extranjero, que comete más errores y no entiende el trasfondo humano del derecho local.

El gran obstáculo para lograr una verdadera independencia tecnológica en América Latina es la falta de infraestructura básica y la constante pérdida de talento. No tenemos suficientes redes 5G ni la potencia de cálculo necesaria para competir a gran escala. A esto se suma el drama de la fuga de cerebros: nuestros mejores científicos y programadores emigran hacia el Norte Global buscando sueldos y condiciones que las economías locales no pueden ofrecer. Los propios expertos reconocen que equilibrar esta balanza y lograr que la IA represente fielmente la diversidad cultural de nuestra gente es una tarea que nos llevará, por lo menos, una década de trabajo constante.

A pesar de todo, América Latina se encuentra ante una ventana de oportunidad única para definir su propio camino. Mientras el mundo se divide entre el libre mercado sin reglas de Estados Unidos y las normas estrictas de la Unión Europea, nuestra región puede construir una ‘tercera vía’ que ponga la innovación al servicio de los derechos humanos. Acuerdos como la Declaración de Montevideo de la UNESCO ya marcan el camino, pero para tener fuerza frente a las grandes empresas tecnológicas, los países latinoamericanos deben aprender a negociar en bloque, uniendo sus voces para exigir transparencia y frenar los discursos de odio.

La Inteligencia Artificial no es buena ni mala por sí misma; es un espejo de quienes la programan y la financian. Su éxito real en nuestra sociedad no depende de la complejidad de sus códigos, sino de la calidad de las instituciones que la controlan. Las iniciativas que funcionan son las que mantienen la supervisión humana, la transparencia y el respeto por los derechos fundamentales desde el primer día. Las que fracasan son aquellas que prefieren la velocidad técnica y el control social antes que la justicia y la rendición de cuentas. Paradójicamente, la experiencia latinoamericana de gestionar la innovación en entornos de profunda desigualdad tiene mucho que enseñar al resto del planeta, abriendo las puertas a un aprendizaje de Sur a Norte donde el futuro tecnológico de la región aún se está escribiendo con nuestras propias manos.

Los próximos cinco años definirán si la región logra capturar los beneficios económicos de la IA (estimados en hasta un 6.7% del PIB para Hispanoamérica) o si la ventana de oportunidad se cierra, consolidando un rezago frente a las potencias tecnológicas globales. Según un informe de Foresigth y Google, se estima que, en un entorno habilitante adecuado, la IA podría generar un impacto económico anual de entre el 3% y el 5.6% del PIB de México, oportunidad económica que se basa en modelos que aún no contemplan el desarrollo de industrias nativas de IA, lo que sugiere que el beneficio real podría ser incluso mayor si el país logra consolidar su propio ecosistema tecnológico. Ver video realizado con IA (NotebookLM).

Referencias Bibliográficas

1. Becker Castellaro, S. (2025). Lessons on AI from Latin America to the world #5: AI for Electoral Actors. International IDEA. https://www.idea.int/news/lessons-ai-latin-america-world-5

2. Cote-Muñoz, N. (2025). AI in Latin America: Smart Cities or Surveillance States? Americas Quarterly / AS/COA. https://americasquarterly.org/article/ai-in-latin-america-smart-cities-or-surveillance-states/

3. Ramírez Plascencia, D., & Alonzo González, R. M. (2025). The Rise of Artificial Intelligence in Latin America. In *Ethical and Legal Dilemmas of Artificial Intelligence in Latin America* (pp. 1-18). Springer Nature Switzerland. https://philpapers.org/rec/RAMTRO-20

4. Cote-Muñoz, N. (2025). Latam-GPT and the search for AI sovereignty. Brookings Institution. https://www.brookings.edu/articles/latam-gpt-and-the-search-for-ai-sovereignty/

5. Ramírez Plascencia, D., & Alonzo González, R. M. (Eds.). (2025). *Ethical and Legal Dilemmas of Artificial Intelligence in Latin America*. Springer Nature Switzerland. https://www.springerprofessional.de/en/ethical-and-legal-dilemmas-of-artificial-intelligence-in-latin-a/51029738

6. Naciones Unidas – CEPAL. (2025). Strengthening the artificial intelligence readiness of the Caribbean [Policy Brief]. https://www.cepal.org/en/publications/82423-strengthening-artificial-intelligence-readiness-caribbean-policy-brief

7. CEBRI – Brazilian Center for International Relations. (2026). Takeaways from the São Paulo Seminar on Artificial Intelligence Governance. https://www.cebri.org/en/doc/417/takeaways-from-the-sao-paulo-seminar-on-artificial-intelligence-governance-suggestions-for-brazil-and-latin-america-after-the-g20-presidency

8. Müller, J., & Zuazo, N. (2025). AI, Elections and Disinformation in Latin America [Podcast]. International IDEA. https://www.idea.int/podcasts/ai-elections-and-disinformation-latin-america